Privados de La Nueva Joya conmueven con “La Pasión de Cristo”
Los internos no solo actuaron, también se metieron de lleno en todo el montaje. Participaron en la escenografía, vestuario y el coro,
En medio del encierro, más de 60 privados de libertad del Centro Penitenciario La Nueva Joya participaron de la obra musical “La Pasión de Cristo”, en una jornada marcada por la emoción, la fe y la esperanza. La puesta en escena dejó ver organización, talento y un mensaje claro de reflexión dentro del penal.
Los internos no solo actuaron, también se metieron de lleno en todo el montaje. Participaron en la escenografía, vestuario y el coro, demostrando habilidades y compromiso tras mes y medio de preparación. El resultado fue una obra bien estructurada, con contenido espiritual y trabajo en equipo.
Uno de los puntos altos fue la salida del coro “Sol Vibrante”, dirigido por el privado de libertad Marlon Acher. En su primera presentación lograron destacar con sus voces, evidenciando que con ensayos constantes se pueden lograr resultados en poco tiempo.
El director del Sistema Penitenciario, Jorge Torregroza, dijo que ve con satisfacción el respaldo que por segundo año se le da a estas actividades. Señaló que se nota el talento dentro del centro y resaltó la creación del coro, indicando que ya cuentan con su grupo en la Mega.
Torregroza también reconoció que hay necesidades y ansiedad entre la población, pero aseguró que junto a la ministra Dinoska Montalvo se piensa a diario en ellos. Indicó que buscan dejar un legado en el sistema penitenciario y demostrar que las cosas pueden hacerse de forma diferente.
Desde la parte religiosa, Fray Francisco Palomares Peña, de la Pastoral Penitenciaria, explicó que esta iniciativa nace de los propios privados de libertad. Cada año, el grupo cultural se organiza para mostrar los talentos que poseen y lo que son capaces de hacer.
Para Eduardo Ruíz Camarena, quien representó a Jesús, el papel tiene un significado profundo. Dijo que refleja el amor incondicional y el sufrimiento, pero sobre todo deja una enseñanza clara basada en el amor.
En la parte de producción, Alexander Salguero fue uno de los encargados del vestuario, elaborado con material reciclable. Explicó que usaron sábanas, hilo y agujas en un trabajo que calificó como arduo.
Esta actividad forma parte del proceso de resocialización del sistema penitenciario, donde el arte, la cultura y la fe sirven como herramientas para impulsar cambios personales y disciplina dentro del penal.
