África
La presencia de 600 migrantes africanos en nuestra frontera con Costa Rica coincide con la visita del papa Francisco a la isla griega de Lesbos, donde se han habilitado campos de detención para refugiados de Siria, Pakistán y otros países que por meses han tratado de llegar en masa a Europa.
Tras su visita a la isla griega, el pontífice partió hacia Italia junto a 12 refugiados sirios, entre ellos seis niños.
El papa se hará responsable de las familias para mostrar su “cercanía y solidaridad” con los refugiados que han pasado por la isla, tras huir de sus países.
El sumo pontífice califica lo que viven los desplazados como la "catástrofe humanitaria más grave” después de la Segunda Guerra Mundial.
Las palabras de Francisco son acogidas por las poblaciones limítrofes de Panamá y Costa Rica, quienes están mitigando las necesidades al grupo extracontinental que se encuentra en nuestra región.
Hay que agregar que los cubanos se han solidarizado con los africanos que han llegado a nuestro país demostrando que si el mundo pierde la solidaridad y la compasión, nosotros los latinoamericanos no.
Los europeos les niegan el ingreso a los refugiados y olvidan la historia de explotación de sus riquezas y la de mantener en sus gobiernos a sátrapas.
Dios nos ha enviado a estos extranjeros de un continente lejano para darnos una oportunidad de demostrar que somos un pueblo desprendido y solidario.
Porque Panamá no es un negocio, sino un país, con valores cristianos que extienden su mano a los que sufren siendo, como dice el escudo, pro mundi y beneficio.