¿Allanamiento de papelillo?
Aceptar que Panamá es un paraíso fiscal, en la que fortunas mal habidas pueden ser escondidas impunemente, es arrojar un baldón injusto sobre el Istmo, más aún sabiendo que existe una serie de regulaciones en materia fiscal, financiera y societaria, creadas precisamente para impedir que se utilice nuestra plataforma de servicios con propósitos criminales.
Los hechos en que se ha visto involucrada la firma de abogados Mossack Fonseca deben ser analizados sobre la base del inmoral aprovechamiento que se ha hecho de las facilidades que ofrece Panamá para utilizar las mismas de mala manera.
Como panameños tenemos que estar claros que el país ofrece una ventaja competitiva, con el centro bancario, los puertos y el Canal, que naciones vecinas no pueden ofrecer, y esas facilidades hay que defenderlas a toda costa contra quienes quieran destruirlas.
Es por ello que los periodistas internacionales que pusieron al descubierto los mal llamados papeles de Panamá deben estar claros que no pueden involucrar a todo un país en las acciones de una sola empresa.
Ante los hechos consumados de allanamientos a los asociados y las sucursales de la firma en diversas partes del mundo, la procuradora Kenny Porcell ordenó allanar la sede de la firma abogadil. Ojalá que la acción no sea mera pantomima ni se esté dando para aplacar el clamor popular que pide que estos abogados sean investigados.
Lo que pasa es que los panameños conocemos el dicho “piensa mal y acertarás”, ¿por qué demoró tanto esta acción?, ¿será porque Fonseca Mora es un cercano amigo del presidente de la República?, ¿será porque fue presidente del Partido Panameñista y ministro consejero en el actual gobierno, y tiene influencias?
Ojalá que a raíz de este allanamiento, Kenia Porcell anuncie oficialmente la cautelación de documentos, computadoras y medidas cautelares para que los involucrados no destruyan pruebas ni abandonen el país.