Alma Cortés y Fonseca Mora
Cuando la justicia se pone al servicio del poder se desnaturaliza en su fin de la búsqueda de la verdad y del castigo al culpable. Eso es exactamente lo que sucede en Panamá cuando los funcionarios de instrucción se empeñan en perseguir y encarcelar a los adversarios del gobierno, mientras tratan con manos de seda a los allegados al poder.
Ejemplo palpable es que mientras en diversos países del mundo como Argentina, Brasil, Estados Unidos, Europa y El Salvador, por mencionar unos pocos, se está investigando el tema de los Panamá Papers y sus vinculaciones con la creación de sociedades off shore, utilizadas para actos criminales, en Panamá no pasa nada.
¿Será porque su propietario, Ramón Fonseca Mora, fue hasta hace poco ministro consejero del mandatario Juan Carlos Varela? ¿O tal vez porque ocupó el cargo de presidente encargado del gobernante Partido panameñistas? ¿O será porque fue donante de la campaña varelista?
Lo cierto es que Fonseca Mora puede estar tranquilo, porque mientras el mundo investiga las vinculaciones con los “Panamá Papers” y la trama de lavado de dinero, evasión fiscal y hasta redes de prostitución infantil, aquí no pasa nada.
En contraste, a Alma Lorena Cortés, exministra de Estado, dirigente política, jurista y coordinadora del equipo legal del expresidente Ricardo Martinelli, ya le tienen su “paquetito” armado, para someterla a los rigores de la declaración indagatoria.
Claro, Cortés es opositora indoblegable, Fonseca Mora un aliado del poder de turno y el Ministerio Público, el brazo ejecutor de la persecución a los adversarios del régimen.
No es por casualidad que las figuras de partido Cambio Democrático (CD) están detenidas o se le arman mamotretos legales, mientras que los panameñistas ¿“bien gracias y usted”?
En un país donde la balanza de la ley se inclina a favor del gobernante, se crea el caldo de cultivo para el descontento, que sabemos dónde empieza, pero no cómo termina.
Señores del gobierno, rectifiquen el rumbo o el pueblo le va a pasar una factura muy grande.