Aprueban reforma al Código Penal: endurecen penas por estafa en Panamá
La reforma al Código Penal de Panamá busca frenar el auge de las estafas digitales y fortalecer la protección del patrimonio económico.
En medio de la creciente preocupación por el auge de los fraudes, la Asamblea Nacional de Panamá dio luz verde en tercer debate a una reforma que cambia de manera importante las reglas del juego frente al delito de estafa.
El Proyecto de Ley 277, que modifica los artículos 220 y 221 del Código Penal de Panamá, no solo aumenta las penas, sino que también ajusta los criterios para castigar con mayor severidad los casos más graves. Ahora, el documento queda a la espera de la sanción del Ejecutivo para convertirse en ley de la República.
De penas bajas a castigos más severos
Hasta ahora, quien cometía estafa en Panamá enfrentaba sanciones relativamente moderadas. La ley vigente establecía penas de 1 a 4 años de prisión para los casos simples, y de 5 a 10 años cuando existían agravantes.
Con la reforma recién aprobada, el panorama cambia de forma clara:
- La estafa simple pasa a castigarse con 4 a 6 años de prisión
- La estafa agravada sube a un rango de 7 a 12 años
Es decir, se eleva el piso y el techo de las penas, en un intento por hacer que el delito “duela” más a quien lo comete.
Menos tolerancia: baja el monto para agravar el delito
Uno de los cambios más significativos está en el dinero involucrado. Antes, para que una estafa fuera considerada agravada, el perjuicio debía superar los 100 mil balboas.
Con la nueva norma, ese umbral se reduce a 50 mil balboas, lo que amplía considerablemente el número de casos que podrían recibir castigos más altos.
El peso de las estafas digitales
La reforma también pone el foco en una realidad que ya nadie puede ignorar: el crecimiento de las estafas digitales.
Llamadas engañosas, mensajes falsos, suplantación de identidad en redes sociales… todo eso ahora tiene un tratamiento más severo dentro de la ley, especialmente cuando hay abuso de confianza o uso de herramientas tecnológicas.
Una respuesta a un problema que no deja de crecer
Detrás de este endurecimiento hay una razón clara: las estafas se han disparado en los últimos años. Cada vez más personas reportan haber sido víctimas de engaños que terminan afectando sus ahorros, sus negocios o su tranquilidad.
El diputado Eduardo Gaitán, impulsor de la iniciativa, ha insistido en que las penas actuales se habían quedado cortas frente al daño real que provoca este delito.
Lo que viene
Con la aprobación en tercer debate, el proyecto entra en su fase final. Solo falta que el Ejecutivo lo sancione para que entre en vigencia.
Si eso ocurre, Panamá pasará a tener una legislación más estricta frente a la estafa, en un momento en el que la confianza —tanto en lo digital como en lo cotidiano— se ha vuelto más frágil que nunca.
La apuesta es clara: que el miedo cambie de lado y que engañar deje de ser un negocio rentable.
