Bálsamo para el rencor
El anuncio hecho por el papa Francisco de que Panamá ha sido escogida para ser la sede, en el año 2019, de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es sin duda motivo de gran alegría para los panameños, ya que somos un pueblo mayoritariamente católico y los que no lo son, reconocen los valores de nuestro señor Jesucristo y los evangelios.
Tal como lo expresó el arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, la JMJ en Panamá va a ser un “bálsamo” para los jóvenes, no solo de nuestro país, sino de todo el mundo, que viven excluidos por la pobreza y están abocados a la emigración, la violencia, la trata de personas y el tráfico de drogas.
Estamos seguros de que todos los panameños nos uniremos en un haz de voluntades, sin distingo de banderías, para que este evento mundial sea un éxito en el 2019.
Pero también abrigamos la esperanza de que el anuncio de la presencia del papa Francisco en Panamá sea un bálsamo que bañe los corazones carcomidos por la hiel del resentimiento que tiene la clase política gobernante.
En ese sentido, hay que reflexionar en los dichos del presidente Juan Carlos Varela, que desde Cracovia, sede de la recién clausurada jornada, le espetó al país por las ondas hertzianas, sin el mayor sonrojo, que él “no se debe al pueblo que todo lo tiene y que todo lo critica”.
El rencor del mandatario, expresado en esas duras palabras, contrasta con el lugar y el evento en que se encontraba y deben llamar a la reflexión de que el rencor y el resentimiento no son buenos consejeros.
Ojalá la espiritualidad del viaje a Cracovia, su presencia ante el santo padre, tengan un efecto balsámico en el corazón del gobernante.
Es necesario que entienda que no se puede gobernar de espalda al pueblo y desoyendo su clamor, ojalá que ese viaje a Polonia no sea solo para satisfacer un prurito pasajero y sirva para que el mandatario venga cargado de pilas y motivos para gobernar unido en favor de todos los panameños.
También se necesita que, con mente de estadista, fomente la unidad para deponer odios y persecuciones políticas. Sea esta una oportunidad para que Varela abandere ese golpe de timón a su gestión y la saque del atolladero en que la mezquindad, el odio y el resentimiento la han sumido.