Caiga quien caiga
Redacción
Con la visita de un reputado abogado peruano, los integrantes de la llamada sociedad civil han querido poner de moda la frase “Caiga quien caiga”, al referirse a las investigaciones sobre corrupción institucional realizada por este jurista en su país que concluyó con el encarcelamiento de una veintena de funcionarios, incluyendo al propio presidente Alberto Fujimori.
Muy bien, “caiga quien caiga”, entonces que se investigue la participación de los ministros y diputados panameñistas en la firma de contratos y órdenes de compra que se hicieron mientras que eran parte del gobierno de Ricardo Martinelli.
“Caiga quien caiga”, que se investigue los viajes del entonces canciller Varela a Italia y los acuerdos que negoció a nombre del Estado panameño con el entonces gobierno de Silvio Berlusconi.
“Caiga quien caiga”, porque la justicia no puede ser selectiva, donde se investiga a unos y a otros no, a pesar que están relacionados con los mismos hechos.
Por ello consideramos y correctos los señalamientos hechos por el ex ministro de Seguridad Pública, José Raúl Mulino, quien lanza en ristre le ha plantado cara a los señalamientos de supuestos sobre costos, que es la sempiterna bandera esgrimida por los ahora enquistados en la cosa pública.
Y es que Mulino ha puesto el dedo en la llaga: todas las compras que se hicieron en su gestión como ministro, fueron avaladas por el Consejo de Gabinete y llevan la firma de los ministros panameñistas y del vicepresidente Juan Carlos Varela, en esa época canciller de la república.
Si esas compras resultaran chimbas, también deben de responder en calidad de cómplices y/o encubridores los ministros panameñistas del gabinete.
Igual pasa con el Programa de Ayuda Nacional (PAN), panameñistaz, entre otros funcionarios, eran parte de la junta directiva del PAN, y omitieron sus funciones inherentes al cargo, ahora quieren escurrir el bulto.
Si lo que se quiere es investigar con honestidad y objetividad, que lo hagan: “caiga quien caiga” .