Cansancio mental
Gracias a nuestra mente pensamos, imaginamos, recordamos… El pensamiento puede ser positivo o negativo. Muchos son innecesarios. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero. Es una fatiga que provoca dispersión, pereza y falta de atención. En cambio, cuando se está motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos. Este estado mental no suele durar mucho. Cada individuo genera unos 50,000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos; no llevan a ninguna parte y agotan.
Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios, debemos plantearnos preguntas como ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando?; ello permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo. Otra práctica es intentar no utilizar los tiempos verbales condicionales en pasado o en futuro: “Si hubiera estado ahí en esos momentos”, “Cuando él cambie estaré mejor”.
Se trata de generar pensamientos positivos. Esto no significa negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse.
Otro aspecto que agota es nuestra capacidad de planificar. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo. En una sesión de “coaching”, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y forzaba a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella.
Debemos utilizar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y silenciar los ruidos mentales. Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza.
Tenemos la capacidad de crear las reflexiones que queremos. Utilicémosla más a menudo. Para ello, tenemos que controlar la mente. Si uno se queda atrapado en sus propios pensamientos, no tendrá poder sobre ellos.