Clientelismo
Redacción
Hace muchos años había en Panamá verdaderos partidos ideológicos que propugnaban en sus planes de gobierno por un orden social, político y una concepción del mundo. Así tenemos que una de las grandes corrientes ideológicas fue el liberalismo, con caudillos como Carlos A. Mendoza y Belisario Porras que junto a su antípoda, el socialismo propugnado por Demetrio A. Porras, protagonizaban debates de gran elegancia en la Asamblea de Diputados de la época, o en la calle, en la plaza de la democracia, que fue en su momento el parque de Santa Ana.
Qué decir del surgimiento en la década de los 20 de las corrientes nacionalistas, encabezadas por Acción Comunal y luego por el Partido Revolucionario Auténtico (PRA), fundado por Arnulfo Arias.
Cada corriente de pensamiento dio a la luz ideólogos de gran talento como Guillermo Andreve, Eusebio A. Morales, por los liberales, Cristóbal L. Segundo y Celso Solano, fundadores del primer partido Comunista en 1930, y la corriente anarquista de Blázquez de Pedro, quien junto a Domingo H. Turner, fueron los líderes de la huelga inquilinaria de 1925.
Todo acabó cuando se entronizó la dictadura militar de 1968, que corrompió el alma nacional con su política paternalista y regalona que aumentó astronómicamente la deuda pública.
Hoy el gobierno que prometió acabar con el clientelismo marcha a contravía de esa promesa.
Regalan dinero público que no va a resolver ningún problema social, y los partidos, más que “órganos funcionales de la nación”, se han convertido en meros receptáculos de políticas clientelistas, destinadas a mantener una masa cautiva que cada 5 años le va a dar el voto para sostener el inicuo sistema de cosas en que se ha convertido la política criolla.
El debate ideológico ha sido sustituido por el clientelismo puro y duro.