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¿Se ha puesto usted alguna vez a seguir la ruta de dolor y descontento de un asegurado que tiene determinada enfermedad o queja de salud y piensa encaminarse hacia el Seguro Social? El Dr. Binns hace una descripción sobre las penurias que pasa el asegurado para lograr una atención médica en la CSS, la describe como humillante, enfatizando, que el asegurado le hace de antemano su oferta económica a dicha institución para al final no recibir generalmente respuestas a sus necesidades de salud. Otro detalle que describe el Dr. Binns es la apatía que demuestran tanto el director general como los directores ejecutivos de la CSS, a las peticiones de los asegurados, ya que según el Dr. Binns, no son ellos los que reciben los insultos y el desagravio de los pacientes, sino los médicos. Otro detalle que hace público el doctor es la pérdida combativa de la actual dirigencia médica, quienes antes tenían un papel determinante, que garantizaba la igualdad y justos servicios. Ahora las esperanzas de los pacientes han perdido, dice el Dr. Binns, pues los grupos médicos no señalan los desatinos de la administración.
Recordando la frase de un ejemplar médico de mi policlínica “El poder no corrompe… solo descubro”.
El Dr. Binns Halman describe en su denuncia la ruta del dolor y desencanto que vive un asegurado que va en busca de salud a la CSS.
En su misiva, señala el médico, que el asegurado va “penando” de una policlínica a otra, mencionando este al paciente complicado que abarrota los cuartos de urgencia y hospitales, donde no debió haber llegado si hubiera recibido el medicamento que necesitaba.
Esta es parte de la Carta Abierta que fue presentada por el Dr. Rolando Binns Halman hace algún tiempo, cuyo contenido es contundente y valiente, pero lo más vergonzoso que en la CSS todo sigue igual, no será, preguntamos nosotros, que el objetivo final es privatizar la salud.