Nacional - 26/4/26 - 11:41 PM

Entre barro y carencias, pelaitos de Calobre no sueltan el balón

“Aquí hay talento y ganas, pero faltan condiciones. Es importante que se invierta para evitar que los jóvenes caigan en malos vicios

 

Por: Melquiades Vásquez A. / Crítica -

En medio de potreros irregulares y canchas improvisadas, niños y adolescentes de varias comunidades apartadas del distrito de Calobre continúan practicando fútbol con la esperanza de forjar un futuro mejor, pese a las limitaciones que enfrentan a diario.

Para estos menores, las difíciles condiciones de los terrenos no representan un obstáculo. Por el contrario, ven en el deporte una vía para alejarse de los problemas sociales que afectan a sus comunidades y una oportunidad para aspirar a representar no solo a su distrito, sino también a la provincia de Veraguas e incluso al país.

Abdiel Castillo, residente en El Pedregoso de Calobre, señaló que es urgente que las autoridades locales y provinciales presten atención a las necesidades que existen en la campiña veragüense. “Aquí hay talento y ganas, pero faltan condiciones. Es importante que se invierta para evitar que los jóvenes caigan en malos vicios y, en cambio, se impulsen sus capacidades a través del deporte”, expresó.

Por su parte, Dalys Saldaña, madre de familia de la misma comunidad, destacó que en la zona existen jóvenes con gran potencial futbolístico, quienes reciben orientación de un maestro que, sin percibir salario, dedica su tiempo a entrenarlos. Sin embargo, advirtió que las condiciones en las que practican son inadecuadas y representan riesgos para su integridad.

“Ellos entrenan en lugares que no cuentan con lo mínimo necesario. Aun así, siguen esforzándose, pero necesitan apoyo real”, afirmó Saldaña.

Los residentes hacen un llamado a las autoridades para que se priorice la construcción y adecuación de canchas deportivas, así como la dotación de implementos básicos que permitan fomentar la práctica del deporte en mejores condiciones.

Mientras tanto, en los campos de Calobre, el balón sigue rodando como símbolo de esperanza, disciplina y sueños que, pese a las adversidades, se resisten a desaparecer.