Crisis
No fue afortunado que en la última crisis educativa llegó un momento en que se perdió "el bosque por estar viendo unos cuantos árboles", como dirían algunos residentes cercanos a la hermosa montaña El Gaital, en el Valle de Antón. A veces parecía una pelea de boxeo, donde en una esquina estaban los educadores, enfrentándose a un Gobierno que no quería cumplir acuerdos de la administración pasada. Se llegaron a planteamientos simplistas, como que los educadores se merecían un aumento de sueldo. Esto es cierto, pero ellos no son los únicos que necesitan mejores ingresos y salarios.
Según fuera el bando donde Ud. estaba, se endiosó a educadores, a satanizar al Gobierno, y echarle la culpa de la mala educación a la falta de servicios, bancas y techos en buen estado en los locales escolares. Es que en esta compleja crisis, lo curioso es que hay muchos elementos que tienen que ver con una educación adecuada al momento actual. Uno de ellos que casi no se mencionó fueron los estudiantes. Cualquier educador de primaria y secundaria ha sufrido el poco interés de alumnos por cumplir con sus obligaciones escolares. Existen algunos salones que parecieran campos de batalla, entre el educador y malos estudiantes.
Les puedo hablar de mi experiencia de 43 años como profesor de Periodismo y Sociología en la Universidad de Panamá. La educación universitaria no es obligatoria. Así que nadie obliga a los alumnos a asistir a clases. En los últimos veinte años hemos notado un marcado descenso en la calidad de los estudiantes que llegan a la U. Agregue, que muchos salones que he conocido por lo menos la mitad de sus alumnos no demostraban interés ni hacían esfuerzos por lograr una buena educación. De nada valen los docentes, y los planes de estudio, si el alumno no responde. En los últimos años la tecnología de los celulares se ha convertido en un dolor de cabeza para ciertos profesores.
Se puede decir que los excelentes alumnos son la minoría, porque los otros están en crisis y a veces solo les interesa la nota mínima para pasar. Escudados en los tranques hay gran ausentismo en las primeras horas de la mañana. Recuerdo que un profesor de Sociología dijo sin vergüenza alguna que tenía que comprarles hojaldres a su pequeño salón, para que asistieran a sus clases. Descubrí una vez que tenía alumnos que pagaban dinero para que les hicieran unas investigaciones sociológicas necesarias para su aprendizaje. Por años, le pedí a los alumnos que hicieran monografías sobre un tema. Tuve que dejar esto al darme cuenta que copiaban folletos.
Ahora bajan los textos de la internet y no los leen. La educación universitaria exige que el alumno busque el conocimiento en los libros. Hemos dado listas de textos para estudiar y al final del semestre nadie los leyó. Aunque duela decirlo, los estudiantes de Periodismo son los que menos periódicos leen. (continúa)