Crisis social y diplomática
Las declaraciones del director del Servicio Nacional de Migración (SNM), Javier Carrillo, en el sentido de que Costa Rica estaría violando convenios internacionales sobre derechos humanos al llevar a la fuerza a migrantes extracontinentales a la frontera común, es signo inequívoco que nos encontramos al borde una crisis diplomática con el hermano país.
En estos momentos, del lado costarricense se mantienen sus policías custodiando la zona donde se encuentran los africanos para evitar enfrentamientos e impedirles avanzar, mientras que del lado panameño, policías antidisturbios siguen apostados en la frontera para evitar que regresen.
Además de la crisis humanitaria que supone la presencia en la frontera con Costa Rica de miles de cubanos a los que se les han sumado los africanos, a los cuales, los hermanos ticos les han cerrado el paso para que continúen viaje a Estados Unidos presupone para Panamá un grave problema social.
Existe inquietud entre los chiricanos, porque se ha visto a cubanos en la capital de la provincia, buscando manera de subsistir, ante la falta de respuestas a sus aspiraciones de seguir hacia el norte en busca del “Sueño Americano”.
Lo cierto es que el Gobierno Nacional se ha echado a cuesta la carga de estos migrantes, cuando en realidad estamos ante un problema internacional que requiere el concurso de los estados del área, ya que así lo preceptúan tratados internacionales sobre migraciones y desplazamiento de seres humanos.
Ingentes recursos del presupuesto estatal se están destinando a proveer a estos migrantes de comida y albergue, pero repetimos, el problema no es solo de Panamá, Costa Rica, con quien hacemos frontera común, tiene un papel que jugar en la finalización de esta problemática.
Que nuestra Cancillería despierte de su letargo y se ponga en las pilas para resolver el conflicto, de lo contrario, las consecuencias sociales pueden ser imprevisibles.