Cultura ciudadana
La cultura ciudadana se define como el conjunto de costumbres, acciones y reglas mínimas compartidas que generan sentido de pertenencia, facilitan la convivencia urbana y conducen al respeto del patrimonio común y al reconocimiento de los derechos y deberes ciudadanos. Bajo esta premisa, debo manifestar que hechos recientes me hicieron vivir pena ajena al observar imágenes del desorden provocado por ciudadanos que buscaban adquirir un producto para la cena de Navidad, y cuyo comportamiento se alejó del verdadero espíritu navideño.
Escenas patéticas que alimentó el morbo de elementos contrarios a esta acción y enriqueció los noticieros, dejó en evidencia cómo la misma población, cual ave de rapiña, permitió que saliera el acostumbrado juegavivo, el popular “colao” y quién sabe hasta la rebusca, con un producto que es subsidiado con los impuestos de todos los panameños.
No nos cansamos de reiterar y valorar a los panameños cuando expresamos en reiteradas ocasiones que en Mi Panamá, el país de las oportunidades, lo integran ciudadanos solidarios y gente noble que reconoce y respeta sus derechos y deberes. Este hecho vergonzoso dado en un sector del país, proyecta todo lo contrario que se observó en regiones donde el respeto, la tolerancia y disciplina caracterizó a quienes ordenadamente lograron formar sus filas para adquirir el producto.
Actitudes como las asumidas por una población eufórica que provocó escenas de desmayos, robos y empujones no debe repetirse si queremos algún día ser un país del primer mundo. La población no se merece un tratamiento de esa naturaleza, pero en esta ocasión quienes lo formaron, lamentablemente, fueron los mismos ciudadanos.
La iniciativa de brindar una oferta accesible a la economía del hogar no deja de ser plausible, sin embargo, surgieron imprevistos que esperamos se solucionen para no afectar la compra; en tanto, queda recordarle a la población que somos ejemplo de lucha para muchas naciones, cuya población quisiera vivir en esta tierra de paz y armonía. Estamos llamados a demostrar que somos gente decente y digna, y que la actitud si hace daño hay que cambiarla porque somos ejemplo para las futuras generación. Es hora de plantearnos ¿Quién soy y qué debo hacer?, como norma y valores a asumir ante la sociedad, donde debe imperar la cultura ciudadana.