Desbordes
Redacción
La situación desatada en torno al magistrado Alejandro Moncada puede abrir una caja de Pandora que amenaza con tragarse a toda la clase política del país.
Si bien es cierto que Moncada debió explicar mejor lo del préstamo para el pago parcial del inmueble que compró, la cacería desatada puede ser aplicada también a muchos políticos, diputados, funcionarios y exfuncionarios que tendrían que explicar el origen de sus fortunas.
Y es que es simple. Usted observa a exfuncionarios que ostentaron altos cargos que desde que salen de los gobiernos nunca vuelven a trabajar, pero mantienen el mismo ritmo de vida y gastos, sin que se le conozca oficio o negocio lucrativo.
Sin duda que lo de Moncada debe ser investigado, pero respetando el debido proceso y la presunción de inocencia y no emitir una condena anticipada sin siquiera escuchar sus descargos.
Ya Moncada alega que hay una conspiración para removerlo del cargo y si a esto se le suma la injerencia del Ejecutivo en la elección del contralor denunciado por el PRD, estamos advirtiendo un desborde de poderes, todo lo cual sale a relucir en un gobierno que apenas hoy cumple 100 días en el poder.
Los políticos en su afán figurativo no se dan cuenta de que juegan con el peligro y se exponen a la misma ferocidad que hoy le aplican al magistrado caído en desgracia.
Ya la izquierda del país reclama también el paredón para los diputados que recibieron millonarias partidas, y en ese grupo pocos son los que se salvan. Han tirado a Moncada a los leones, pero cuidado que las fieras se escapan y devoran a todos los azuzadores, muchos de los cuales tendrían problemas para justificar sus fortunas.