El espejismo de la emoción
En las iglesias evangélicas modernas se conduce a la gente a un estado emocional de debilidad para manipularlos y llevarlos a la sumisión. Si usted
Carlos Singares e Itzel Santos
En las iglesias evangélicas modernas se conduce a la gente a un estado emocional de debilidad para manipularlos y llevarlos a la sumisión.
Si usted escucha una canción romántica, inmediatamente se “aflojan” sus emociones y se pone melancólico y débil, lo que lo puede llevar a tomar malas decisiones en su vida.
En los púlpitos evangélicos se ha llegado a creer que no se puede salvar nadie, el día que falta el pianista o el cantante. El “truco” es manipular a la congregación para ponerlos a merced de los falsos maestros.
“¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”, 1 Cor. 14:15, dijo el apóstol Pablo.
En todo momento, la predicación de la buena noticia de Cristo está dirigida al entendimiento, a comprender con la mente, no con las emociones; por eso la palabra dice “engañoso es el corazón, más que todas las cosas y perverso”, Jeremías 17:9.
Los encantadores de serpientes saben que la gente es emocional y débil. Cristo nunca dijo que los hará ricos, sanos y prósperos el resto de sus vidas y que no habrá problemas ni crisis.
Pero los pastores carnales incitan la codicia del pueblo, prometiéndoles riquezas y prosperidad instantánea.
¿Por qué los discípulos no querían saber de Jesús? Pues, el Señor les dijo que si querían acompañarlo, debían “tomar su cruz, cada día”. Cristo predicó el sacrificio, la muerte y la Resurrección. Predicó el arrepentimiento y darle la espalda al mundo para que lográsemos la resurrección y la vida eterna.
Los predicadores modernos divulgan un falso evangelio emocional e irracional, cuando, por el contrario, la palabra de Dios en la Biblia es totalmente racional, está escrita para que todos entiendan. Amén.