En tiempo de paz
El pasado domingo celebramos el aniversario 2016 del nacimiento de nuestro salvador Jesucristo, desde la víspera los cristianos se preparaban para celebrar en familia este acontecimiento que va acompañado de la tradición de entrega de regalos, haciendo referencia a los dones de los pastores y de los reyes mago al Niño Jesús. Se trata de un acontecimiento que fortalece el amor, la caridad, la solidaridad y la paz, que es precisamente lo que permite la convivencia pacífica.
Este sustantivo que implica armonía y concordia es precisamente el tema vinculante al que me refiero en esta ocasión, al abordar la conducta de ciudadanos extranjeros en mi Panamá, el país de las oportunidades, quienes pese a la nobleza con que esta nación les recibe, violan las normas y leyes tratando de hacerse de un beneficio de la manera más indecorosa posible.
Imágenes recientes provocaron reacciones negativas de panameños que expresaban su disconformidad por la presencia de extranjeros, cuya conducta deja mucho que decir. La actitud asumida por algunos foráneos que se han visto involucrados en acciones delictivas de diversa índole es un tema que alcanza al Servicio Nacional de Migración, instancia que debe ser estricta, pues suficientes tienen las autoridades de seguridad con los panameños que violan normas, para tener que cargar con extranjeros inescrupulosos que vienen a servirse de este país.
Como nación de servicio al comercio mundial no debemos permitir que la imagen de esta nación sea afectada por la mala costumbre e irrespeto de foráneos que olvidan que deben asumir una conducta extremadamente respetuosa de nuestras leyes y costumbres, pues es aquí que reciben honradamente un ingreso que les permite mantener a sus familias en su país de origen.
Da pena, hacer este planteamiento en un tiempo de paz y amor, pero no podemos permitir que una multa exonere a extranjeros involucrados en actos delictivos. Sea quien sea, del país que provenga, debe ser marcado una vez atente contra la seguridad pública, eso implica que sea deportado y llevado directamente al aeropuerto y registrar en su pasaporte el motivo de su deportación y ni siquiera tener contemplaciones con sanciones leves. Asumir esta posición los llevará a pensar detenidamente antes de tomar la decisión de cometer delito alguno. Esta posición la planteamos en tiempo de paz, con el fin de preservarla para bien de nacionales y de los buenos extranjeros.