Estallar
Me fui rápido de ese negocio para evitar otra situación lamentable. Me sentí mal por unos momentos por haberle hablado “fuerte” a una empleada que al fin
Milcíades Ortiz
Me fui rápido de ese negocio para evitar otra situación lamentable. Me sentí mal por unos momentos por haberle hablado “fuerte” a una empleada que al fin y al cabo no era responsable de lo que me molestó. Pero recordé que hace más de 20 años un doctor del corazón me dio lo que llamó “licencia para protestar” (¿?). Me dijo que estudios sobre ataques cardiacos hechos en Estados Unidos indicaban que una rabia “contenida” podría causar infartos. Por eso había que “descargar” disgustos y molestias. Yo soy de esas personas. Resulta que he encontrado en los últimos días varios almacenes que están remodelándose para brindar mejor servicio. Eso es positivo para todos, pero... ¡hacen los trabajos sin cerrar! Averigué que para seguir ganando plata, los dueños no han querido suspender operaciones. Ellos están en todo su derecho, siempre y cuando no pongan en peligro a los clientes. Algunos empleados en voz baja se han quejado de esta medida...
Entre los peligros que existen están el de la alergia. Usan sustancias químicas que pueden provocarlas en los clientes. He tenido que dar paso a obreros cargando material de construcción, lo que no me agrada. Lo peor es que no se encuentran los artículos con facilidad porque los cambiaron de sitio. Por eso hay que preguntar varias veces para hallarlos, lo que es incómodo si hay muchos clientes. Ese día tuve que caminar con cuidado para no herirme los pies con algún clavo, pedazo de hierro o concreto. Varias personas también lo hicieron. Imagino que a ellos tampoco debe agradarles la situación, pero no protestan. Llegó un momento en que reclamé “¿por qué no cierran por unos días y hacen los trabajos sin problemas? La empleada se encogió de hombros y me llevó a un rincón donde estaban los artículos buscados. Eran unos cuantos y no la gran cantidad que había antes. Entonces “estallé” con quien tenía cerca y realmente no era responsable. Le dije un panameñismo que no le gustó.
No solamente las remodelaciones en pleno funcionamiento me molestan. Varias veces he comprado artículos vencidos como galletas y pan. Muy pocas personas ven las anotaciones en los envases. Otra cliente me confirmó esto. Ella revisa los artículos antes de comprar y se ha dado cuenta de la anomalía. ¿Dónde está la Acodeco? Hace años me enviaron seguridades porque tiraba al suelo moldes de pan llenos de moho. El gerente no hizo caso a mi advertencia y “estallé”...