Gases
El sacerdote estaba orgulloso de haber conseguido gases para encender una pequeña estufa de dos quemadores. Nos señaló un charco lleno de excremento y orine de puercos. En esa maloliente mezcla había introducido una tubería de plástico que metros más arriba se conectaba con la estufa. Explicó a los extrañados funcionarios que sacaba gas del charco y lo usaba como combustible en la estufa. Ante las torcidas de boca de algunos de nosotros, nos pidió que oliéramos la estufa antes de encenderla para confirmar que el gas no tenía mal olor. Yo lo hice. Después el cura encendió la estufa muy contento.
Como sociólogo me encontraba con varios funcionarios en un remoto lugar del interior, cuyo nombre no recuerdo. Promovíamos la salud comunitaria y las agrupaciones campesinas. Llegamos a una pequeña finca donde un sacerdote tenía un proyecto de producción de alimentos para enseñarles a los campesinos a aprovechar los recursos de la tierra. Había logrado obtener combustible para estufa de gas de la porquería de puercos, lo que modernizaba la forma de cocinar de los campesinos: nada de fogón ni leña. Esto sucedió en los años 70 del siglo pasado. Lo recordé cuando me enteré de que por fin iban a conseguir gas de la basura de Cerro Patacón para producir energía eléctrica. Como muchas cosas en Panamá esto llega por lo menos más de 25 años tarde.
Respecto a la utilización de la basura para mejorar las condiciones de vida, un técnico me dijo una vez que la basura era dinero que los panameños echábamos al tinaco. Averiguaciones que hice en revistas extranjeras, encontré que países europeos han solucionado el problema de la basura desde hace muchos años. Vi fotos de fábricas de energía eléctrica que usaban basura para producirla. La forma era sencilla: quemaban la basura en enormes hornos que tenían sistemas para evitar escape de humo. El fuego de los desperdicios calentaba tuberías de agua hasta convertirla en vapor. Ese vapor era enviado a presión a unas turbinas que producían la energía eléctrica. No había contaminación ambiental. Las cenizas se utilizaban para abonos, se mezclaban con el concreto para hacer bloques y otras piezas de construcción. El metal derretido se reciclaba en distintos objetos.
Si mal no recuerdo, hace años se quiso instalar una de estas fábricas en Chiriquí. Hasta ofrecían recoger gratis la basura de esta provincia y Veraguas, averigüe Ud. por qué no se hizo... Hace poco supe que esta oferta se la están haciendo a la nueva provincia. (Esperemos que esto no sea solo un sueño).