Hacer
Cada cierto tiempo recuerdo un consejo que me dio mi papá hace muchos años: "si Ud. desea que algo se haga bien, hágalo Ud. mismo". Explicaba que otras personas no tendrían igual interés para realizar cosas como uno lo haría. Hasta señalaba que a veces hay personas que no desean que uno tenga éxito haciendo ciertas actividades. En los años 70 en un pueblito perdido en las montañas, un viejo campesino acostado en una hamaca me señaló algo parecido. Indicó que no confiara mucho en otras personas para que hablaran bien de mí, porque había mucha envidia y hay enemigos que no conocemos. Recomendó que uno mismo destacara lo bueno que hemos hecho en la vida.
Recordé esto hace poco. Al enterarme de enemistades entre la mandataria y su vicepresidente en Brasil. Aquí en nuestro país se han dado varios casos parecidos. Pero esta situación que afecta la administración de un país no solo ocurre entre los niveles superiores. No es raro encontrar a través de los años ministros que no se llevan con sus viceministros. Directores de instituciones que tienen una guerra fría con los subdirectores. A veces piensan que ellos les están "serruchando el piso" para quedarse con su puesto. Si averigua en instituciones del gobierno y hasta en la empresa privada, podrá encontrar más casos de este tipo de lo que Ud. imagina.
Pero... una profesional me recordó que una de las "reglas de oro" para conseguir una buena administración, es que los jefes sepan delegar y dar responsabilidades a los subalternos. Es lógico que ningún jefe por más capaz que sea podrá administrar él solo empresas e instituciones, sobre todo si son grandes. Claro que hay que supervisar lo que hagan los subalternos, a veces nombrados por influencias políticas y familiares. En ocasiones hay jefes que gustan mucho de salir en los medios de comunicaciones, y no permitirán, como se dice en televisión, que "otro le robe cámara". Lo peor es cuando el jefe no es eficiente y no permite que otros hagan bien su trabajo.
Queriendo conocer la opinión de alguien que no es presidente, ministro, director ni gerente, hablé de esto con el Cholito Mesero del viejo café de Santana. Me señaló que él no quería tener subalternos ni nadie que lo ayudara porque después se quedarían con parte de sus propinas.