Inaceptable argumento
Resulta inaceptable lo dicho por el presidente de la República, Juan Carlos Varela, en cuanto a que los panameños “tenemos que convivir con la inseguridad”, ya que esa afirmación lo que refleja es la ausencia de planes y programas concretos y científicamente estructurados para combatir la delincuencia.
Mientras panameños son asaltados y asesinados en sus propias residencias, ante el clamor de mayor seguridad, el mandatario tiene por toda respuesta decir que “los medios y redes sociales están obsesionados” con el delito.
Si tomamos como exacta la afirmación de Varela sobre la “obsesión mediática”, el mandatario sale perdiendo en el argumento, puesto que es una verdad de a cuño (y no “de a puño”, como suele decirse de manera equivocada) que tal obsesión existe, porque el ciudadano promedio vive intranquilo y presa de la ansiedad de ser víctima de un hecho de violencia criminal.
Esa obsesión del panameño está plenamente justificada, ya que diariamente ve y escucha a través de los medios de comunicación, que los hechos delictivos van en aumento y con justificada razón teme ser una víctima de estos.
El machacón argumento oficial de que las cifras muestran que hay una baja en el delito es consuelo de tontos, porque no borra el miedo de los panameños, tampoco oculta que todos los días alguien muere, es violado o robado en estas calles sin Dios ni ley.
Las cifras tampoco dicen que así como algunos delitos bajan, otros aumentan y el repunte ha convertido a regiones enteras del país en zonas rojas, ejemplo la provincia de Chiriquí.
Parodiando la cuestionable consigna oficial, todo parece indicar que a la criminalidad “no la para nadie”, por lo que los panameños tenemos que encomendarnos al Divino Creador cada vez que salimos a la calle.
La pregunta que nos hacemos todos es ¿cuándo dejarán de improvisar en materia de seguridad?