Laboratorio
El caballero comenzó a llorar sin ninguna pena ante el grupo de desconocidos. Recordaba los problemas de su niñez en un hogar incompleto. Todavía le dolía que su padre no lo atendiera… El sacerdote y uno de los presentes se enfrascaron en una discusión de religión y valores. Después supe que el civil había dejado los hábitos, lo que molestó a su antiguo colega. Por eso discutían a cada rato… la joven señora se lamentaba que los hombres se aprovecharan de sus sentimientos. Tenía tres hijos de padres distintos que no se hicieron responsables de sus obligaciones. Ahora sufría problemas para mantenerlos y estaba sola... Una maestra luego de veinte años de trabajo, confesó que no tenía vocación para enseñar. Solo lo hacía por el sueldo…
Me encontraba en Colombia, haciendo un examen para aprobar un seminario de Laboratorio de la Conducta Humana. Eran los años setenta del siglo pasado y luego de semanas de capacitación, tenía que dirigir una terapia de grupo para lograr el título de director de esos laboratorios famosos en la época. Debía lograr en menos de tres horas que los voluntarios señalaran al grupo sus problemas emotivos y psicológicos. Con lo aprendido tenía que orientar al grupo a reconocer sus problemas para seguir funcionando en la vida. Al intercambiarse problemas los presentes comprendían que lo que sufrían no era de ellos solamente. Eso les permitiría mejorar su manera de vivir en sociedad.
Logré el título de estos laboratorios y en Panamá hice dos o tres. No seguí con ellos porque suficientes problemas tiene uno para tener que orientar los de otros. Siempre uno se quedaba con algo negativo. Ahora con un conocido programa de televisión comprendo que es lo mismo que aprendí hace unos años, pero con el modernismo de la tecnología. Pienso que los panameños estamos en un país que es un enorme laboratorio de problemas sociales. Son causados por el alto costo de la vida, falta de medicamentos, el estrés diario, la basura y el de los tranques. Y vivir con miedo a que lo asalten o lo maten. Añada los malos políticos… Comenté esto con el famoso Cholito Mesero de Santana. Dijo que él se sentiría muy feliz si por meses le dieran gratis: casa, comida y compañía…