Morir
No tenía 17 años y en el Instituto Nacional alguien señaló como positiva la frase “Morir por la Patria… ¡es vivir!”. Se le atribuía al poeta y héroe cubano José Martí, muerto cuando luchaba por la independencia de su país. Esas palabras justificarían cualquier sacrificio que se hiciera por querer vivir en una mejor nación. Era una época de movimientos estudiantiles que se enfrentaban al gobierno “oligárquico” y sus militares.
El 22 de mayo de 1958 del siglo pasado, misteriosos “francotiradores” balearon por horas el Nido de Águilas, causando numerosos heridos. En otros sectores de la capital, murió un número todavía hoy desconocido de panameños que respaldaban la lucha estudiantil. Meses más tarde hubo un levantamiento guerrillero en Cerro Tute. Ahí murieron varios jóvenes, entre ellos, un compañero de clases…
Por esos años, la juventud latinoamericana admiraba el idealismo de los revolucionarios cubanos que acabaron con la dictadura de Batista. Veinte años después triunfaba otra guerrilla en Nicaragua, que puso fin al gobierno dictatorial de los Somoza. En esos años, en África y Asia ocurrieron movimientos armados nacionalistas que terminaron con las colonias europeas en esos continentes y cambiaron la relación de poderes en el mundo.
A través de la historia, lo que sobran son ejemplos de derramamientos masivos de sangre. Millones de jóvenes perdieron sus vidas por ambiciones de poder, deseos de conquistar tierras y riquezas. La paz ha sido algo exótico en muchos lugares, aunque se supone que es la mejor manera de vivir. Hubo épocas en que la mayoría de países del mundo vivía con violencia. Hoy en día, el panorama ha cambiado bastante, a pesar de que aún existen regiones donde se matan los pueblos por diversas razones.
He pensado en lo fácil que es morir, ya sea por idealismo o razones mezquinas, debido al acuerdo de paz logrado en Colombia con la narcoguerrilla Farc. Varios me han comentado lo difícil que será aceptar a los que por años sembraron el terror y la muerte en el hermano país. Aunque parezca mentira, vivir en paz a veces no es tan sencillo. Necesita de nuestra madurez, de los pueblos y sus gobernantes. Esperamos que eso suceda en Colombia…