Obligar

El “pelao” no había terminado la primaria y ya su padre le regaló una bata blanca de médico, un estetoscopio (aparato para revisar el corazón) y

Milciades Ortiz / Catedrático

El “pelao” no había terminado la primaria y ya su padre le regaló una bata blanca de médico, un estetoscopio (aparato para revisar el corazón) y láminas del cuerpo humano. Le conversaba sobre enfermedades y tratamientos. Antes de terminar la secundaria, el chiquillo ya “tenía” un consultorio que le compró el padre, un reconocido médico.

En una conversación le pregunté “¿es obligación que los hijos sigan las carreras de sus padres?”. Trató de justificarse señalándome médicos cuyos hijos siguieron las carreras de sus papás. Le indiqué que la mayoría de los hijos de doctores no estudiaban medicina... Hablé de la “vocación”, una actitud psicológica por seguir determinada profesión. Eso no lo convenció.

Tampoco le gustó cuando dije que a lo mejor “sin querer queriendo”, él había dirigido al hijo hacia su carrera. Hasta allí llegó la conversación... y pasó el tiempo. El “pichón” no llegó a convertirse en médico. Se tuvo que vender “su” consultorio. Aunque esta realidad no se da sólo con doctores, conocí otro caso dramático. El padre se enfureció cuando supo que su hija no estudiaría Medicina sino Periodismo.

Le cortó el apoyo económico y por años no le dirigió la palabra. Al final la joven se graduó e hizo una vida profesional bastante exitosa. Cuando estudiaba en Chile Sociología conocí el caso de un caballero que estaba temeroso de volver a Panamá... ¡porque no estudió la carrera que deseaba su padre! El exitoso abogado fue engañado por años por el hijo que no quería nada con las leyes, sino... ¡con el baile!.

Se le recomendó que tuviera valor para decirle a su padre el “engaño” y se basara en su vocación. No somos quiénes para criticar y censurar la actitud de estos padres, que son más de los que se imaginan. Pero hay que orientarlos a que respeten la vocación de sus hijos. Casos de profesionales casi fracasados porque no querían estudiar lo que lo obligaron sus padres son algo lamentables.

(Mis padres no estuvieron de acuerdo que fuera periodista, consideraban que merecía ser abogado, médico, arquitecto, etc. ...).

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