‘Pancho’ Motta
Alberto "Pancho" Motta, el hombre de la eterna sonrisa, partió. Se nos adelantó en este viaje por la vida terrenal, pero queda el recuerdo permanente de sus obras sociales y su caballerosidad.
Para "Pancho" parecía que no había momentos de dificultad. La alegría le desbordaba. Siempre jovial, hombre de buenos sentimientos, dedicado a sus empresas, familia y ayudar a los demás.
"Pancho" siempre fue un preocupado por Colón. Ayudaba a monjitas, albergues y comedores de la provincia que personalmente visitaba. En su oficina era de esos pocos empresarios de puertas abiertas; atendía a todo el mundo, sin distinguir entre ricos y pobres.
Ese carácter afable lo heredó su padre; nunca mala cara para nadie. Su desprendimiento probable que le vino por su tío Felipe que todos los viernes atendía a 200 pobres en su oficina de Marbella, le daba su salve y desayuno.
Felipe saludaba a todos a su paso, incluso al desconocido. ¡Qué tal, fulano! ¡Quiubo, sultanito! Bajo esos ejemplos creció "Pancho", los asimiló y puso en práctica. Sus más de 70 años los dedicó en gran parte a ayudar a los demás. Era un hombre inmensamente rico, pero al final los hombres solo reconocen a la bondad como uno de los pocos símbolos de superioridad.
En ese campo, "Pancho" Motta era un gran protagonista. Zona Libre, la veintena de empresas en las que era directivo, Colón y el país pierden a un destacado empresario, pero sobre todo a un hombre lleno de los mejores sentimientos.