Presos y Navidad
Se acerca la Navidad, uno de los momentos donde más que nunca se necesita sentir el calor de hogar y la hermandad. Tiempo en que tradicionalmente hasta los adversarios declaran tregua.
Panamá, poco a poco, se polariza política y económicamente. El país se está dividiendo peligrosamente y los gobernantes no lo ven o se desentienden de lo evidente. Esta época es propicia para dar pasos en dirección hacia la fraternidad, superar diferencias sin renunciar a principios y hasta perdonar.
Hasta en la Primera Guerra Mundial, allá en la Navidad del año 1914, los alemanes y británicos detuvieron la contienda por un día para celebrar las fiestas y cantar villancicos en cada lado de sus trincheras.
En estos días recordamos otro aniversario de la invasión gringa. Los años previos Panamá vivió una polarización de la sociedad, pero tras el derrocamiento de la dictadura, el presidente Guillermo Endara entendió que no podía pasarse 5 años persiguiendo a los del régimen militar.
Endara no era un hombre de andar pregonando sus creencias religiosas, pero tenía un noble corazón y mucha cancha política. Sabía que la oposición era necesaria en toda democracia y que la nación debía reconciliarse, porque no se podía permanecer en eterna confrontación.
En el Panamá de hoy más que un "Alma Misionera" se requiere de un gobernante que se eleve sobre el rencor acumulado e inicie pasos concretos -no de discursos incumplidos- en aras de la reconciliación.
Las propias encuestas de medios televisivos alineados al poder incluyen la persecución política, como el segundo mal del presidente Varela.
Hoy día, el gobierno varelista mantiene bajo prisión a varios exfuncionarios, como los exdirectivos de la Caja de Ahorros, dentro de un proceso que más que en legalidad está fundamentado en afán de doblegar. Igual está una condena excesiva e injusta contra el exdirector de la Policía, Gustavo Pérez.
En los tribunales están los recursos que hacen la diferencia para corregir esos entuertos, pero se requiere de magistrados que valoren con verticalidad e imparcialidad el material probatorio y fallen en Derecho, no conforme a una orden superior.
No es de cristianos estar aferrado a la permanente persecución y no se puede ser un sectario que mide al prójimo con la medida enteca de su corazón.
Los familiares de los detenidos injustamente y esos privados de libertad, merecen retornar a sus hogares, y no hay mejor fecha que para esta Navidad.