Protesta guna
El Gobierno no debe tomar a la ligera el reciente anuncio del Congreso General Guna, que decidió “romper relaciones" con algunas entidades y pidió desalojar en siete días instalaciones que les habían cedido.
Parte de la inconformidad es por declaraciones de corte racistas, atribuidas al titular de Gobierno, incidentes que se han dado con turistas y que además consideran que no se respeta su autonomía como comarca.
El anuncio deben mover a la preocupación y reflexión a las autoridades gubernamentales, ya que la etnia guna es aguerrida y debe ser tomada en serio.
Nuestros pueblos originarios en distintos periodos históricos se han levantado, como león rugiente, a pelear por sus derechos, luego de un largo periodo de letargo.
A propósito de la etnia guna, basta recordar que en octubre de 1925 se levantaron violentamente contra el Gobierno Nacional, protagonizando lo que en su mitología se conoce como la “Revolución Dule”.
Tal vez las nuevas generaciones no lo sepan, pero en aquella época, la revuelta dejó policías muertos a manos de los indígenas y el Gobierno también mató a varios gunas en enfrentamientos armados antes de firmarse un tratado de paz con el gobierno de entonces.
Al margen de que si aquella “revolución” fue instigada por el diplomático y antropólogo norteamericano Richard O'March, lo cierto es que nuestros indígenas son aguerridos y sus advertencias no deben pasarse por alto, el gobierno de Juan Carlos Varela debe escuchar lo que los gunas tienen que decir, ya que ellos son doblemente panameños por ser originarios.
Que no vengan los cabezas calientes de lado y lado a hablar de violencia porque esta no resuelve nada.