Secuestros
La señora conocía la frase, pero no la horrible tragedia que la originó. Como hago llevado por mi condición de educador y periodista, decidí contarle la historia. La frase era “está más perdido que el hijo de Lindbergh”. Señalé que Charles Lindbergh fue un valiente aviador norteamericano del siglo pasado. Su mayor hazaña fue atreverse a cruzar el Atlántico en un pequeño avión de un solo motor. De esa manera le dio un tremendo impulso a la aviación mundial, que comenzaba a desarrollarse. Fue tan extraordinaria esta hazaña que Lindbergh se llenó de fama. Aquí en Panamá tuvieron su visita. Aterrizó en lo que todavía hoy se conoce como Campo Lindbergh, una barriada ubicada en la vía hacia Juan Díaz. Pero esa fama despertó oscuros sentimientos que llevaron al secuestro de su pequeño hijo. Esto conmocionó al mundo. En EE.UU. se realizó una cacería humana para encontrar al chiquillo que no aparecía. Así surgió la frase “está más perdido que el hijo de Lindbergh”.
Al final encontraron el cadáver del niño. Se convirtió el secuestro en EE.UU. en un delito que hasta tenía pena de muerte para el o los autores. La señora pensativa sentenció que “el mal también estaba en los hombres”. Otra frase famosa de Lindbergh surgió cuando le preguntaron por qué volaría solo sobre el Atlántico. Dijo que “Dios era su copiloto”. Esta frase estaba en cintillos religiosos para pegar en los autos. Dicha señora no sabía quién expresó la frase ni por qué y se lo expliqué. Sobre los secuestros en Panamá debo indicar que sé desde hace unos 15 años de estos delitos. La mayoría de ellos no se denuncian, según mi informante, por temor a represalias. Hay secuestros a comerciantes asiáticos, gente con dinero, menores de edad, etc. Algunos son llamados “secuestros exprés” de pocas horas, donde familiares deben pagar centenares de dólares para liberar a la víctima.
Recuerdo el peor secuestro de los últimos años de cinco jóvenes asiáticos en La Chorrera. Todavía no han castigado a los responsables, a pesar de las quejas de los familiares. En la historia mundial el secuestro ha sido no solo un terrible delito, sino un arma de grupos terroristas. Como siempre, las víctimas son inocentes y a veces sufren traumas mentales por años…