Seguridad Pública
Redacción
En Estados Unidos, una de las más funcionales democracias del mundo, pero a su población no se le ocurre cuestionar las labores que realizan los organismos de seguridad pública.
Así, tenemos que para investigar dentro de la nación norteña, está la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y allende las fronteras, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), además de múltiples agencias que realizan labores de vigilancia y seguridad, esto es parte de la soberanía del Estado.
Esas agencias, en algún momento han sido cuestionada por su labor, lo que es propio del sistema democrático donde todos tienen derecho a disentir, pero nadie ha dicho, que las mismas deben de ser eliminadas o sus integrantes expuestos, porque eso significaría destruir a los guardianes de la libertad y la democracia en ese país amenazado por el terrorismo mundial.
En Panamá, tenemos un serio problema por ser ruta del narcotráfico y lavado de dinero producto de esta criminal actividad, es por ello que la administración anterior se preocupó por reforzar la logística de seguridad área y marítima, con puestos fronterizos, radares y equipamiento y capacitación a las unidades que realizan estas labores.
Por ello, juegan con candela, quienes ahora quieren exponer a la luz pública el dispositivo de seguridad panameño, que necesariamente incluye las escuchas telefónicas, como arma de lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.
Ya hace eso poco unos mentecatos deseosos de figuración mediática revelaron los detalles de los radares y revelaron sus limitaciones, alertando de esa forma a los carteles del narcotráfico.
Quienes ahora atacan la organización de seguridad interna del país, le están haciendo el juego al narcotráfico y al crimen organizado, al exponer a la luz pública los instrumentos con que cuenta el Estado para combatir este flagelo.
Lo mismo sucede ahora con el equipo de escuchas que supuestamente se perdió. Lo que procede es ubicar los aparatos y dejar de andar ventilando en la opinión pública el alcance de los sistemas con que cuenta el Estado para enfrentar a las mafias. Cuidado con politizar el tema de la seguridad pública, porque pierde el país en su conjunto y ganan solo los criminales.