Señalar
Es conveniente señalar que la disminución del respeto a los padres panameños tal vez se intensificó cuando se copiaron disposiciones legales de Estados Unidos. Para combatir allá el abuso infantil de una minoría de malos padres, se hicieron leyes severas que lo castigaban.
En campañas por los medios de comunicación masiva se pedía a los niños que denunciaran cualquier actitud de sus padres que consideraran un abuso. Algunos chiquillos pensaron que tenían permiso para hacer lo que les diera la gana. Hubo casos curiosos: si se le prohibía al hijo ver la TV. a altas horas de la noche, él amenazaba a sus padres de denunciarlos por abuso a sus derechos de niño. Aquí en Panamá, un abuelo pasó un mal rato en un almacén de juguetes porque no le quiso comprar uno a su nieto. Cuando se lo llevaba el pelaó comenzó a gritar que cometían un abuso con él.
Otro hecho que influyó en la problemática de los embarazos precoces, fue permitir que las niñas con su barriga siguieran en la escuela como si nada hubiese pasado. Ciertos niños pensaban que se estaban legalizando las relaciones sexuales de menores... cantidad de panameños señalamos hace años este relajamiento en la familia que es la base de la sociedad. Pero como somos hipócritas para algunas cosas no se le puso mayor atención. Debo señalar también que no es cierto que la sexualidad infantil es nueva. Conozco casos de hace sesenta años que ya indicaban el despertar sexual a temprana edad. A veces adolescentes usaban a chiquillos de unos diez años para satisfacer su sensualidad. En los años sesenta del siglo pasado hablé con una educadora de infantes sobre este asunto. Ella confirmó esta realidad, que no llamaba la atención de las autoridades de Educación, etc. Hubo educadores que no reportaban ni trataban de atender esta naciente sensualidad en sus alumnos.
Tampoco es verdad que los padres de antes y de ahora orientan sobre sexo a sus hijos. Desde hace por lo menos diez años ya se tenían estadísticas sobre la gran cantidad de embarazos en niñas. No las hemos pasado hablando a favor y en contra de una ley de sexualidad, mientras... los niños siguen haciéndolo.