Un rasgo humanitario
Conocí al hoy fallecido Guillermo Wong Guizado, a través de su hermano, el Lic. Ricardo Wong Guizado, en el corregimiento de San Felipe, cuando jugábamos béisbol de
Alexis Cuevas Cerrud
Conocí al hoy fallecido Guillermo Wong Guizado, a través de su hermano, el Lic. Ricardo Wong Guizado, en el corregimiento de San Felipe, cuando jugábamos béisbol de verano en el campo “del malecón” de ese histórico barrio.
Mi amistad con Ricardo me llevó a trabajar juntos en la campaña política de 1964, cuando jóvenes universitarios acompañamos ese año al Prof. Rigoberto Paredes en su primera experiencia en el ruedo electoral, en el que ganó ampliamente la diputación por la provincia de Panamá.
En 1965, Guillermo regresa graduado de la Academia Militar de Venezuela, como subteniente, y Ricardo se me acerca y dice si podíamos hablar con Rigoberto para que le diesen la alta a Guillermo. En ese entonces para nombrar los oficiales de la Guardia Nacional lo hacía el presidente de la República y el ministro de Gobierno y Justicia.
Llamo al diputado Paredes y le explico, y entonces me dice: “Dile a Wong que vaya contigo al despacho del ministro de Gobierno, en ese entonces era el Lic. César Arrocha Graell”. Meses después, Guillermo consiguió el nombramiento.
En los años de la crisis en Panamá (88 y 89), el coronel Wong me ayudó a salvar la vida de mi hijo, el hoy abogado Alexis Cuevas Fernández, que en ese entonces estaba encargado de la presidencia del Centro de Estudiantes de Derecho y que por su militancia firme, tenaz y combativa en contra del régimen militar, querían hacerle daño. Entonces Guillermo era el titular del G2, intervino y dio instrucciones a sus subalternos de que hablasen conmigo y le llamara la atención a mi hijo porque él era mi amigo y no quería que le ocurriese algo. Hablé con el muchacho y él lo que hizo fue irse del seno del hogar y proseguir su lucha. Sí tomó precauciones.