Yo no lo conocía
En el Evangelio según san Juan hay dos frases muy sugerentes: Juan 1,5 La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Juan 1,11 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
El reconocer a Cristo es obra de la gracia, es un don de Dios como Juan Bautista lo declara al decir: Juan 1, 33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo".
Recordemos que a Juan el Bautista le unía algún parentesco con Jesús dado que era hijo de Isabel la prima de su madre, la Virgen María, quienes además tenían una muy buena amistad como nos narra la Biblia y, por lo tanto, era difícil creer que no lo hubiera visto varias veces a lo largo de su vida.
Sin embargo, Juan cuando declara que no lo conocía se refería a otro tipo de conocimiento. Al igual que los vecinos de Jesús que no lo conocían a profundidad y decían de Él: ¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? Marcos 6,2.
Hoy día nos puede ocurrir lo mismo a nosotros pensando que ya conocemos a Jesús y que hemos agotado su Misterio porque llevamos años en la Iglesia. Podemos estar frente a Él y no reconocerlo porque solo vemos el exterior. La única forma de reconocerlo es entrando en intimidad en un diálogo de persona a persona en la oración. No solo basta un reconocimiento exterior o intelectual es indispensable conocerlo espiritualmente en la oración.