La delgada línea entre la empatía y el algoritmo
la ayuda de los influencers tras el terremoto reabre la discusión sobre la fina línea que separa la empatía del mercadeo digital.
La emergencia nacional provocada por el terremoto de magnitud 7.5 del pasado 9 de octubre de 2026 en Panamá no solo puso a prueba la capacidad de respuesta del Estado, sino que expuso en primer plano el comportamiento de la comunidad de creadores de contenido y la farándula local. En cuestión de horas, el flujo habitual de fotos de estilo de vida, eventos y publicidad pagada en redes sociales fue reemplazado por videos de acopios, entregas de víveres en el interior y campañas de recaudación de fondos.
Agréganos a tus fuentes preferidas en Google y encuentra más de nuestro contenido.
Sin embargo, a medida que avanza los días, la conversación digital se volcó hacia un incómodo debate ético: ¿hasta qué punto estas acciones responden a un altruismo legítimo y cuándo se convierten en una estrategia para rentabilizar el dolor ajeno a cambio de métricas, reputación y visualizaciones?
La ayuda tangible: cuando el alcance digital se traduce en soluciones
Quienes defienden la presencia y documentación constante de los influencers en zonas de desastre argumentan que, en la era de la inmediatez, la influencia en redes es la herramienta de movilización social más rápida y efectiva del país.
Casos como la instalación de alojamientos temporales, los retos financieros, las cadenas de acopio y las campañas de reconstrucción de hogares, demuestran que la exposición mediática puede generar resultados reales sobre el territorio.
Desde esta perspectiva, publicar la ayuda es un requisito imprescindible de transparencia para rendir cuentas a los seguidores que donaron dinero o materiales, además de servir como incentivo para que más personas se sumen a las cadenas de apoyo.
En la acera opuesta, usuarios en plataformas digitales han señalado las publicaciones de figuras públicas que utilizan escombros, casas destruidas y rostros de familias afectadas como "telón de fondo" con música emotiva que vulnera la dignidad de los damnificados y el sufrimiento humano. Los cuestionamientos apuntan a que, cuando la cámara se enfoca más en el rostro del creador entregando una bolsa de comida que en la necesidad de la comunidad, el acto de solidaridad pierde su esencia desinteresada y se transforma en contenido publicitario para fortalecer la marca personal.
En un país que intenta recuperarse de las secuelas del sismo, la audiencia panameña ha demostrado ser cada vez más crítica: reconoce la ayuda que transforma vidas, pero sanciona con el rechazo digital a quienes intentan convertir la tragedia en un simple instrumento para ganar seguidores.

