Show - 06/10/26 - 03:42 PM

Megaconciertos en Panamá: ¿Por que las grandes estrellas nos chifean?

Falta de arenas bajo techo de alta capacidad, impuestos a artistas extranjeros y altos costos logísticos frente a competidores regionales explican la ausencia de megaconciertos internacionales.

 

Por: Redacción / Web -

Las giras globales de superestrellas de la música suelen recorrer América Latina haciendo paradas casi obligatorias en Bogotá, San José, Ciudad de México, San Pablo o Buenos Aires. Sin embargo, Panamá suele quedar fuera de la hoja de ruta. Detrás de esta omisión recurrente no hay un desinterés artístico, sino una combinación estricta de factores económicos, fiscales y de infraestructura que complican la rentabilidad de las promotoras locales.

El obstáculo de la infraestructura: la falta de una 'Arena' moderna

El factor determinante para las giras de estadios y grandes pabellones es el recinto. Los espectáculos de talla mundial requieren escenarios cerrados con capacidad para entre 15,000 y 25,000 personas, con acústica controlada y capacidad de soporte para decenas de toneladas de equipo técnico colgado del techo (rigging).

En Panamá, la oferta se divide en dos extremos: estadios al aire libre como el Estadio Rommel Fernández o el Estadio Rod Carew —cuya disponibilidad depende del calendario deportivo y está sujeta a las inclemencias del clima tropical— o escenarios cerrados con capacidad limitada como el Roberto Durán o el Centro de Convenciones Amador (Figali / Amador Convention Center). 

Mientras que recintos en la región ofrecen capacidades de más de 15,000 a 20,000 espectadores en formato cerrado, la logística local obliga a adaptar espacios no diseñados originalmente para conciertos de gran escala o a asumir los riesgos del clima en recintos abiertos.

Carga fiscal e incentivos a artistas extranjeros

El aspecto tributario y administrativo marca otra diferencia crítica. Traer un espectáculo internacional implica asumir impuestos de retención en la fuente sobre los honorarios pagados a no residentes, sumado al pago de derechos de autor (gestión colectiva), permisos municipales, seguros de responsabilidad civil y trámites ante migración y el Ministerio de Trabajo.

En mercados vecinos, existen leyes marco de incentivos a la industria del entretenimiento o exenciones fiscales temporales para eventos clasificados de alto impacto turístico. En Panamá, los costos operativos de permisos y retenciones reducen el margen de ganancia de los empresarios locales, trasladando el costo final al valor del boleto o haciendo inviable la negociación económica exigida por las agencias de representación internacional.

El reto del mercado y el costo de producción

Aunque Panamá cuenta con una economía dolarizada y una posición geográfica privilegiada gracias a su conectividad aérea, el tamaño del mercado local (una población total de aproximadamente 4.4 millones de habitantes) limita la masa crítica de compradores en comparación con urbes como Bogotá o Ciudad de México.

Para amortizar la inversión de un montaje que supera el millón de dólares en logística, flete aéreo, hospedaje y requerimientos técnicos (riders), un promotor necesita garantizar la venta de miles de entradas a precios competitivos. Sin una demanda garantizada de múltiples fechas consecutivas, el costo por asistente resulta significativamente más alto que en países con mercados masivos.

Competencia regional y logística de ruta

El diseño de una gira internacional responde a la optimización de trayectos continentales. Los equipos de carga masiva de los artistas se desplazan en aviones de carga o caravanas de camiones. Cuando una gira baja desde Norteamérica hacia Sudamérica, los promotores eligen nodos logísticos donde puedan encadenar varias fechas en distancias cortas.

En Centroamérica, Costa Rica ha logrado posicionarse fuertemente con recintos como el Parque Viva y el Estadio Nacional, atrayendo producciones internacionales mediante una cadena de suministros y servicios técnicos adaptados.

 Panamá, a pesar de sus ventajas en transporte y hotelería, enfrenta la paradoja de ser un centro logístico global que aún no logra consolidar las condiciones de infraestructura y facilitación comercial requeridas para la industria del gran entretenimiento.

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