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Vitamina E, un potente antioxidante

Vitamina E, un potente antioxidante

Por: Redacción SHOW -

En 1922 se descubrió que la vitamina E curaba problemas reproductivos en ratas que eran alimentadas con una dieta rica en aceites vegetales; por ese motivo se la identificó como la “vitamina de la fertilidad”.

La sustancia química responsable de estos efectos no se identificó hasta 1938 y se denominó tocoferol… palabra que se forma con las palabras griegas toko, que significa nacimiento, y pherol que significa producir o dar a luz.

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La vitamina E es una vitamina soluble en grasas y, aunque su estabilidad es alta al calor y la acidez, es muy sensible a la luz y al oxígeno, por eso los alimentos ricos en esta vitamina deben preservarse de estos factores físicos, como por ejemplo el aceite de oliva que generalmente se envasa en botellas de vidrio oscuro.

Las fuentes alimenticias más ricas en vitamina E son los aceites vegetales (de oliva, girasol, maíz, y soja); los frutos secos, como almendras, nueces, avellanas, pistachos y semillas de girasol y calabaza, muy ricas en esta vitamina; las hortalizas de hoja verde como la espinaca, la borraja o el brócoli, y alguna fruta fresca como el aguacate y el mango.

La cantidad diaria para una persona adulta sana es de 15 mg; una cantidad menor en niños, y llega a los 19 miligramos en mujeres lactantes, según recomiendan los nutricionistas.

El déficit de vitamina E es raro, pero puede producirse en persona fumadoras, en aquellas que toman dietas muy bajas en grasa o que tienen problemas de mala absorción, por ejemplo en casos de inflamación de la mucosa intestinal.

Debido a su potente acción antioxidante, esta vitamina es muy estudiada para la prevención de enfermedades como cáncer, demencia, problemas oculares o enfermedades cardiovasculares, donde el daño oxidativo parece jugar un papel clave en su desarrollo.

Las necesidades de vitamina E deben cubrirse a partir de fuentes alimentarias que la contienen de modo natural. Para ello cabe incluir los aceites vegetales como el aceite de oliva, preferentemente virgen extra, frutos secos tradicionales en nuestra dieta mediterránea, así como una variada selección de frutas y hortalizas.

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