Dolor y lágrimas en despedida de joven que murió en naufragio
El silencio y el llanto dominaron gran parte de la despedida, marcada por el sufrimiento de sus seres queridos.
La comunidad de Puerto Caimito quedó envuelta en tristeza la tarde de este miércoles, cuando familiares, amigos y vecinos llegaron hasta la Capilla Virgen del Carmen para darle el último adiós a Ascanio Rosales Ponce, el joven de 34 años que murió tras el naufragio de la embarcación Anchoveta II.
Entre lágrimas, abrazos y rostros golpeados por el dolor, decenas de personas abarrotaron la iglesia para acompañar la misa y despedir a un hombre que, según contaban en el pueblo, era muy querido y siempre mantenía buenas relaciones con la comunidad.
El ambiente era pesado. Muchos todavía no podían creer la tragedia que enluta a Puerto Caimito.
Durante la ceremonia hubo oraciones, mensajes de fortaleza y muestras de apoyo para la familia de Ascanio, mientras amigos cercanos recordaban anécdotas y momentos compartidos con él.
El silencio y el llanto dominaron gran parte de la despedida, marcada por el sufrimiento de sus seres queridos.
La tragedia ocurrió la madrugada del sábado, cuando la embarcación Anchoveta II naufragó en el mar. Desde entonces, el dolor no ha dejado de crecer, ya que el tío de Ascanio, quien era el capitán de la nave, todavía permanece desaparecido.
En Puerto Caimito el golpe ha sido duro. Muchos residentes siguen pendientes de las labores de búsqueda y mantienen la esperanza de encontrar al capitán, mientras el pueblo entero intenta asimilar una tragedia que dejó a varias familias destrozadas.
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