Vida
Chemex, la peligrosa moda de los maratones sexuales
Chemsex es una tendencia en la que se mezcla el consumo de drogas y las relaciones íntimas que pueden durar hasta 72 horas sin parar, ni siquiera para comer o dormir.
El fenómeno del ‘Chemsex’ tiene atemorizados a los médicos europeos ante el aumento de los casos de enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre los jóvenes que los practican, especialmente en Europa.
El chemsex es una tendencia que está de moda, que empezó en Estados Unidos, y entró en Europa por Gran Bretaña. Se une sexo con droga de forma compulsiva durante dos o tres días seguidos. No hay descanso, ni para comer ni para dormir. Todo ligado a un consumo de estupefacientes en altas dosis y con una alta frecuencia, y mediando sexo duro, pasional, sin preservativo y con varias parejas.
El chemsex es una tendencia que está de moda, que empezó en Estados Unidos, y entró en Europa por Gran Bretaña. Se une sexo con droga de forma compulsiva durante dos o tres días seguidos. No hay descanso, ni para comer ni para dormir. Todo ligado a un consumo de estupefacientes en altas dosis y con una alta frecuencia, y mediando sexo duro, pasional, sin preservativo y con varias parejas.
Las sustancias más usadas en estas orgías son poppers, marihuana, cocaína, éxtasis, GHB, anfetaminas, metanfetamina, ketamina y mefedrona, esta úlitma llamada “la reina de la fiesta” (y también la más adictiva).
Aunque es frecuente entre hombres homosexuales, no es el único ambiente en el que se practica. Los heterosexuales también lo han iniciado.
Investigaciones destacan que los encuentros descontrolados podrían ser la causa del aumento de casos de ETS.
Las grandes capitales europeas son las que presentan un mayor índice de práctica de este fenómeno. En Londres, el fenómeno ya es un problema de salud pública y hay clínicas donde reportan hasta 100 casos al mes de personas con un consumo problemático vinculado al 'Chemsex’.
Investigaciones destacan que los encuentros descontrolados podrían ser la causa del aumento de casos de ETS.
Las grandes capitales europeas son las que presentan un mayor índice de práctica de este fenómeno. En Londres, el fenómeno ya es un problema de salud pública y hay clínicas donde reportan hasta 100 casos al mes de personas con un consumo problemático vinculado al 'Chemsex’.