Comunidades en Darién impulsan producción sostenible
Dionisio García siente que su vida, y la de los miembros de su comunidad, ha cambiado desde que aprendieron y comenzaron a aplicar nuevas técnicas de cultivo.
Desde la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Darién, comunidades como Cerro Naipe demuestran que es posible mejorar la calidad de vida, mientras se protege uno de los ecosistemas más importantes de Centroamérica.
Dionisio García sostiene entre sus manos un puñado de pequeñas cerezas de café. Sus dedos, marcados por la tierra y el trabajo diario, resguardan el fruto de largas jornadas en el campo, en la comunidad de Cerro Naipe, provincia de Darién, Panamá.
Siente que su vida, y la de los miembros de su comunidad, ha cambiado desde que aprendieron y comenzaron a aplicar nuevas técnicas de cultivo, no solo de café, sino también en la producción de hortalizas, vegetales y frutas. Estos conocimientos los han adquirido a través del proyecto “Impulsando modelos de vida resilientes en Darién”, que desarrolla la Fundación para la Conservación de los Recursos Naturales (Fundación Natura) en Cerro Naipe y en la comunidad de Pijibasal, con financiamiento de la Cooperación Española y la Unión Europea, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Mientras Dionisio explica con detalle la forma correcta de extraer cada uno de los granos de café, su rostro no deja de reflejar orgullo. No es para menos: detrás de esas pequeñas cerezas hay esfuerzo, tradición y un cambio que empieza a transformar su realidad.
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Hoy, ese café que nace en sus manos ha comenzado a abrirse camino, llegando a hogares panameños en una pequeña bolsa cargada no solo de aroma, sino de historia, resiliencia y futuro.
Cerro Naipe está ubicado en el corregimiento de Garachiné, distrito de Chepigana, en la provincia de Darién. Para llegar, es necesario tomar una lancha desde Puerto Quimba y luego continuar en vehículo de doble tracción. Son más de cuatro horas de recorrido entre mar y tierra que conducen a historias donde se mezclan el sacrificio y las ganas de salir adelante.
La comunidad Emberá-Wounaan donde Dionisio cultiva su café es el barrio Papayal, en las faldas de la serranía de Cerro Sapo, dentro de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Darién.
Tiene 34 años viviendo en Cerro Naipe, de los cuales siete los ha dedicado al cultivo del café. Antes, admite, no conocía técnicas de manejo postcosecha, procesamiento, secado ni almacenamiento que permitieran conservar la calidad del grano. Sin embargo, agradece a los técnicos de Fundación Natura que han llegado hasta su comunidad para compartir conocimientos y acompañar el desarrollo del proyecto.
“Antes cosechábamos el café de forma directa. No era como ahora, que nos explicaron los técnicos que hay que recogerlo uno a uno, con calma, para que la manzana no se caiga y vuelva a florecer en la misma mata”, explicó.
“Antes se perdía mucho producto, porque no había quién nos diera talleres ni apoyo en la finca. Ahora no se pierde nada. El rojo, la cereza, es para la venta y exportación. El grano oscuro, el que está un poco pasado, es para el consumo de la comunidad. Gracias a Fundación Natura y a la Cooperación Española, vamos para adelante”, agregó.
Para la presidenta de Fundación Natura, Carla López, el proyecto “Impulsando modelos de vida resilientes en Darién” ha sido exitoso porque se implementa en comunidades ubicadas en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Darién, el área protegida más grande de Centroamérica y Patrimonio Mundial de la Humanidad.
“En Fundación Natura nos gusta trabajar con el café, porque nos permite tener otras especies, hacer reforestación y conservar áreas que son importantes para la biodiversidad, como áreas de conexión. Estamos en una zona de gran importancia ecológica”, destacó.
“Ahora ellos están empezando a comercializar el café, gracias a la productividad y al aumento de la calidad que tienen. Es un producto libre de toda clase de químicos y fertilizantes, todo lo que ellos utilizan es natural y así preservamos también las fuentes de agua que utiliza la comunidad”, añadió Carla, mientras sostenía uno de los empaques con café de la variedad robusta tipo artesanal, con el sello Cerro Naipe.
Igualmente, agradeció a la Cooperación Española y la Unión Europea por todo el apoyo que le han dado al proyecto en beneficio de las comunidades de Cerro Naipe y Pijibasal.
Por su parte, Edgar Araúz, biólogo de la Gerencia de Proyectos de Fundación Natura, aclaró que las plantaciones de café también aportan a la mitigación del cambio climático.
“Estas plantaciones funcionan como áreas reforestadas. Están capturando dióxido de carbono y generando oxígeno, lo que contribuye directamente a la mitigación del cambio climático, además de favorecer la biodiversidad en la zona”, precisó.
De acuerdo con cifras oficiales, la fundación ha desarrollado más de 900 proyectos en sus 35 años de trayectoria, enfocados en la protección de los recursos naturales en todo el país.
Producción de huertos orgánicos
Dionisio no solo se muestra orgulloso del café que hoy comercializan. Minutos después, lo demuestra al recorrer su huerto, donde cultiva desde ají trompito hasta grandes matas de culantro y pepino.
Esta escena se repite en muchos hogares de Cerro Naipe. Los huertos familiares reflejan el impacto de las capacitaciones en buenas prácticas agrícolas impulsadas por Fundación Natura, bajo un enfoque agroforestal que contribuye al bienestar económico, la seguridad alimentaria y la conservación de los recursos naturales.
Se trata de una producción diversificada que permite a las familias mejorar su nutrición y generar ingresos adicionales, mediante la venta de productos dentro y fuera de la comunidad.
“He vendido mucho de lo que siembro aquí. Al culantro le he sacado buen dinero”, afirmó Dionisio, mientras esboza una sonrisa.
Yenni González, Coordinadora de Proyectos de Fundación Natura, acotó que estos huertos se trabajan de forma orgánica, utilizando semillas nativas.
“También se les ha enseñado que pueden comercializar sus productos dentro de la comunidad y en zonas cercanas, lo que fortalece su economía local”, resaltó.
Apoyo a las mujeres artesanas
El proyecto “Impulsando modelos de vida resilientes en Darién”, con casi dos años de ejecución, también ha puesto énfasis en el fortalecimiento de las mujeres artesanas de Cerro Naipe, promoviendo mejoras en sus procesos productivos y en la comercialización de sus productos.
Entre los avances, destaca la organización para establecer precios unificados, una estrategia que busca garantizar condiciones más equitativas frente a los turistas que transitan por la zona y mejorar sus ingresos.
Las iniciativas impulsadas por Fundación Natura en Cerro Naipe evidencian cómo el acceso a conocimientos técnicos, el fortalecimiento comunitario y el manejo sostenible de los recursos naturales pueden transformar realidades en territorios históricamente aislados.
En esta región del Darién, los cambios ya no solo se reflejan en la producción, sino también en la calidad de vida de sus habitantes, marcando un camino hacia un desarrollo más sostenible e inclusivo.
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