Viva - 16/5/16 - 12:00 AM

La palabra de Dios lo aleja de las tentaciones

Por: Lehisy Domínguez /VIVA Foto: Aurelio Herrera -

Antes de ser cantante reconocido tanto en el ámbito nacional como internacional, Luis Leonel Lucar, mejor conocido como Aspirante, trabajó como vendedor en los semáforos y en Santa Ana. Luego de eso, se dio cuenta de que eso no era lo suyo, así que decidió ser cantante.

Hoy, este reguesero lleva 7 años de ser fiel sirviente de Dios. Y reveló por qué lo hizo y cómo ha cambiado su vida.

¿Qué tuviste que dejar atrás para emprender una nueva vida?

La vida desordenada. No era un bebedor ni fumador, tampoco andaba en drogas. Mi vida era desordenada con las damas, tenía muchas por todos los países donde iba y en realidad mi señora no se merecía eso. Yo necesitaba valorarla más.

Ese día me encontraba en México y de repente el Señor me trae todo eso a la mente. Recordé cuando venía creciendo y recogí lata, vendí mafá, caprichito, chorizo y ropa en Calidonia. En ese momento, me puse a llorar y acepté al Señor.

Todos los días leo la Biblia. Unas tres o cuatro horas. Eso hace que se endurezca la carne porque entre más conozca a Dios, más me alejo de eso. Mi debilidad siempre fueron las damas.

Aparte de leer la Biblia, ¿qué más haces al ser evangelizador?

Ayuno. Oro todos los días. Dono el 10% de todos mis ingresos. Y ayudo económicamente a los pastores.

Todos los días mando por Facebook y mis contactos de teléfono mensajes bíblicos. Una vez canté en otro país y un joven se me acerca quebrantado para pedir ayuda, yo le hablé de Dios; luego cuando regresé, me dijo que se había convertido en pastor.

A estas alturas de la vida, no me interesan los lujos como antes. Prefiero repartir el dinero en temas de la iglesia. Por ejemplo, si me llaman para cantar en Chitré por 1,000 dólares y de repente me dicen que hay un toque en Chiriquí por 2,500 dólares, créeme que jamás cambiaría mi opinión por más dinero.

Jamás, seguiré cantando y evangelizando hasta que Dios así lo decida. Porque el Señor me puso en este camino para que sea instrumento de la palabra. Y qué mejor manera que hacerlo en masas, donde hay público.

EDICIÓN IMPRESA

Portada Diario Crítica