Perversiones sexuales
Agrexofilia: Seres que solo se excitan cuando saben que terceras personas escuchan sus encuentros sexuales. Alorgasmia: No puede lograr el éxtasis, el orgasmo o el
Agrexofilia: Seres que solo se excitan cuando saben que terceras personas escuchan sus encuentros sexuales.
Alorgasmia: No puede lograr el éxtasis, el orgasmo o el disfrute sexual sin pensar en alguien más durante el coito. Esta práctica no le encantará a tu pareja, pero el gusto se rompe en géneros.
Altocalcifilia: Fetichismo despertado por los zapatos muy altos, en particular los que tienen tacón de aguja afilado. El altocalcifílico puede disfrutar de ello, usándolos mientras tiene sexo, chupándolos o en algunos casos siendo pisado por ellos. Una práctica un tanto dolorosa, pero placentera para ellos.
Andromimetofilia: Se trata de una perversión despertada por la atracción hacia mujeres disfrazadas de hombres, mujeres con ciertos rasgos masculinos, transexuales en transición a ser hombres o transexuales consumados.
Amaurofilia: Atracción erótica por personas con los ojos vendados. Tal vez es un juego que podrían probar los amorosos: la adrenalina que surge de no saber cómo llegará tu pareja o qué podría hacer contigo o jugar, puede ser altamente excitante.
Autofelación: Según el Informe Kinsey, solo dos o tres de cada mil hombres pueden llevarlo a cabo. Si no es tu caso, pues ni intentarlo para no lastimar tu propio ego. También una variante de esta es el “autocunnilingus”, que es practicado por las mujeres para proporcionarse placer a sí mismas. Perversiones ideales para acróbatas con mucho tiempo libre y necesidad de experimentar.
Candaulismo: En esta perversión, un hombre disfruta viendo cómo le proporcionan placer a su mujer. Ideal para hombres muy abiertos y nada celosos. El asunto de esta perversión es que al hombre le gusta mirar la acción completa, pero escondido, sabiendo que la pareja sabe que la están mirando.
Escopofilia o mixoscopía: Variante del voyeurismo en el que quien observa siente verdadero placer de observar el coito con total descaro, como si de una película se tratara.
