Propiedades curativas del anís
El anís contiene esencias importantes en lo que se refiere al aspecto terapéutico como son el anetol y el metilcavicol.
Por ello, las semillas de anís estimulan el organismo entero, activan sus secreciones, tonifican el corazón, protegen de las infecciones, regularizan el ciclo menstrual y activan las funciones de las neuronas.
Es un aliado del sistema digestivo, ya que tiene una acción carminativa, aperitiva, digestiva y tonificante sobre el estómago. Además, combate flatulencias y putrefacciones intestinales.
Se usa también para calmar el asma, la tos, el hipo y para liberar los bronquios de mucosidades. En este sentido se ha podido observar, en estudios efectuados, que sirve para aquellos que quieren dejar de fumar, ya que el anís actúa como antídoto de la nicotina y de los alquitranes del tabaco.
Para las mujeres, el anís tiene doble papel benéfico, ya que ayuda a regularizar el ciclo menstrual y además puede ser empleado para acrecentar la producción de leche en las mujeres que amamantan. El anís, al ser eliminado con la leche, favorece al bebé, ya que la facilita la digestión y evita la dolorosa presencia de gases intestinales.
Remedio
- Elaborar una infusión con una cucharadita de semillas por taza de agua. Tomar una taza al día. Igualmente, se puede macerar por seis semanas para tomar una copita después de comer.
En caso de flatulencia, preparar, en infusión, una cucharada picada de la ramita de anís en una taza de agua y tomar caliente. Si es en semillas, hervir 1/2 cucharadita en una taza de agua durante dos o tres minutos y tomar también caliente.