Se escucha por ahí
Que en Panamá la toxicidad está a otro nivel. En vez de alegrarse porque muchos edificios de la capital y de las playas del Interior resistieron el terremoto, hay quienes andan buscando la quinta pata al gato para restarle méritos a los arquitectos, ingenieros y obreros que los levantaron. ¡Hay gente que parece querer que todo se venga abajo solo para gritar: «¡Se los dije, yo tenía la razón!». ¡Así tampoco es la cosa! Una cosa es exigir seguridad y otra muy distinta es no reconocer el trabajo bien hecho. ¡Ay, padre!
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Que me cuentan que Popi Varela andaba ayer por La Mandinga de Pesé, mirando los estragos que dejó el terremoto del viernes y, de paso, buscando cámara. Pero ¡zas!, se vino una réplica y al hombre se le pelaron los ojos. ¡Salió huyendo como alma que lleva el diablo, sin soltar su famoso «¡Ayala verrrrrr!»! ¡Una cosa es buscar taquilla y otra muy distinta es quedarse cuando la tierra se pone a bailar! ¡Plop!
Que el popular Nenito Vargas, orgullo típico de El Cocal de Las Tablas, apareció ayer en redes para tranquilizar a sus seguidores y asegurar que está bien junto a su familia. Eso sí, por temor a otra réplica, está durmiendo en el patio y elevando sus oraciones para que todo pase pronto. ¡Más vale prevenir que lamentar! Un abrazo solidario desde Crítica, Neno. ¡Que Dios los cuide!
Que los políticos que antes criticaban la compra y reparación de helicópteros para taquillar ahora están más calladitos que una tumba. Estas máquinas voladoras han sido claves para llevar ayuda a comunidades remotas que quedaron incomunicadas y evacuar heridos. ¡Ajoooo! Ahora parece que entendieron que los helicópteros no son un lujo ni un adorno para la foto, sino herramientas que pueden salvar vidas. Porque cuando la naturaleza se pone brava, no hay discurso político que llegue volando… ¡pero un helicóptero sí!
Que ayer, a 58 años del golpe del 11 de octubre, el Toro perrediano recordó a los ingenieros que impulsaron un código antisísmico con respaldo gubernamental durante el gobierno de Torrijos. ¡Mira tú! La historia también tiembla, pero los recuerdos quedan.
Que «El Loco» dice que la emergencia le está quedando grande al director del Sinaproc. Eso sí, invitó a cerrar filas y trabajar por Panamá, ayudando a los afectados. También le dio un aplauso al Gobierno de «El Fulo», pero dice que no ve a la gente de Xi Jinping en acción.
Que Mulino ya puso una condición sobre la mesa: las bolsas de comida para los afectados por el sismo deben repartirse sin convertir la emergencia en una fiesta política. ¡Ojo, candidatos y padrinos! La solidaridad no es mercancía electoral, y menos cuando hay familias que lo perdieron todo.
Que el decomiso de más de 11 mil municiones para fusiles en Portobelo, reportado días antes del terremoto, merece seguimiento. ¿De dónde venían, hacia dónde iban y quién debía recibirlas? Son preguntas para las autoridades investigadoras, sin adelantar conclusiones. ¡Con semejante cantidad, las respuestas no pueden quedarse en el aire!
Que la Yeya fue vista en su tierra, Pedasí, gestionando ayuda humanitaria y tocando puertas de supermercados para apoyar a los afectados por el sismo. ¡Cuando la tierra tiembla, toca arrimar el hombro!
Que, tras los eventos sísmicos, un abogado de saco suda’o les manda un mensaje a los amigos de lo ajeno que piensen aprovecharse de la tragedia: ¡ojo con las fechorías! El Código Penal contempla penas de 5 a 10 años de prisión cuando se cometa el delito de hurto contra víctimas de desastres o calamidades. ¡Después no vale llorar!

