¡Desmadre en Francia! Exigen que Macron pida disculpa y renuncie
Las protestas contra el encarecimiento de la vida en Francia estuvieron acompañadas de enfrentamientos entre grupos violentos y fuerzas del orden.
Jordan Bardella, presidente de del partido francés de extrema derecha Agrupación Nacional (RN), pidió este domingo al jefe del Estado, Emmanuel Macron, que pida perdón y que deje el cargo, al considerar que no sabe responder adecuadamente a la situación del país en el contexto de las protestas.
Bardella, que realizaba una visita a una comisaría de París para mostrar su apoyo a las fuerzas del orden tras la jornada de protestas sociales masivas del sábado, que degeneraron en muchas ciudades en violencia, denunció ante los medios que "el dispositivo policial estuvo infradimensionado".
El lugarteniente de la líder de ultraderecha y candidata a las elecciones presidenciales de la próxima primavera, Marine Le Pen, que es actualmente favorita en las encuestas con una amplia ventaja, dijo que su partido representa "la Francia del orden", que es lo que priorizarán si llegan al poder.
"La prioridad política absoluta debe ser restablecer el orden. El orden ya no existe actualmente en Francia", señaló. Preguntado sobre lo que espera de Macron, que esta noche pronunciará un discurso a los franceses en televisión a las 20:00 horas (18:00 GMT), su respuesta fue "que pida perdón y que se vaya".
Insistió en que de cara a los próximos comicios "hay que despertarse y hacer la buena elección política".
Bardella cargó duramente contra La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon, a la que reprochó que quiere "la guerra civil".
Las declaraciones del presidente del RN llegaron apenas dos horas antes de que se haga pública a las 18:00 (16:00) una intervención de Le Pen.
Las protestas contra el encarecimiento de la vida celebradas este sábado en Francia estuvieron acompañadas de enfrentamientos entre grupos violentos y fuerzas del orden, incendios y daños o asaltos en edificios públicos y comercios en ciudades como París, Marsella (sur), Lyon (sureste) o Lille (noroeste), entre otras.
La movilización reunió a decenas de miles de personas en todo el país -500.000 según el sindicato CGT-, a seis meses de las elecciones presidenciales, con reivindicaciones relacionadas con la inflación, el precio de los carburantes y la pérdida de poder adquisitivo.
Sin embargo, aunque muchas de las marchas transcurrieron con normalidad, los incidentes violentos focalizaron la atención de la jornada en París, Lyon, Marsella o Lille, donde se produjeron sucesos graves, especialmente en estas dos últimas ciudades donde fueron asaltados sus respectivos ayuntamientos.
El Ministerio de Interior informó de que hasta las 15.00 horas (13.00 GMT) habían sido detenidas 272 personas.
En París, varios cientos de personas se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en la plaza de la República antes incluso del inicio de la manifestación principal, donde manifestantes enmascarados se enfrentaron a las fuerzas del orden y prendieron fuego a varios automóviles en la zona.
La cabecera de la marcha autorizada llegó posteriormente a la plaza de Clichy, siguiendo el recorrido previsto, mientras otros grupos se desplazaban por la capital sin autorización. Uno de ellos intentó llegar hasta el Palacio del Elíseo, en una zona expresamente prohibida para manifestaciones.
Para hacer frente a estos grupos incontrolados, las autoridades activaron la CRS 8, una unidad especializada en la lucha contra la violencia urbana.
En Lyon, la situación se agravó en la céntrica plaza de Bellecour, donde una oficina de turismo fue saqueada e incendiada, mientras los enfrentamientos entre grupos violentos y la policía -que hizo uso de gases lacrimógenos y de un cañón de agua- se sucedieron en varias oleadas, mientras los bomberos encontraban dificultades para acceder al lugar para apagar las llamas y los albotoradores vandalizaban comercios.
En Marsella, decenas de manifestantes forzaron las puertas del Ayuntamiento y entraron brevemente en el vestíbulo, donde causaron daños e hicieron pintadas, antes de ser desalojados por la policía. Durante el incidente, un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, fue derribado y sufrió desperfectos.
"Es inaceptable utilizar este tipo de reivindicaciones para entrar, romper y destruir el cemento que nos une como nación", declaró el alcalde, Benoît Payan, a BFMTV, y calificó a los violentos de "tontos útiles de la extrema derecha", al considerar que sus acciones refuerzan su discurso político sobre la inseguridad.