Plan de seguridad fracasó ¡Las bandas mandan en las calles!
“Ese plan fracasó, no hay objetivos claros ni misiones definidas”, afirmó.
El exmiembro de las antiguas Fuerzas de Defensa, Felipe Camargo, aseguró que el actual plan de seguridad en Panamá “fracasó” y que el Estado debe cambiar de estrategia con urgencia para frenar el avance de las bandas organizadas.
A su juicio, la respuesta debe incluir acciones firmes, respaldo total a la Policía y operaciones dirigidas con objetivos claros.
El exmayor señaló que la estrategia actual no está funcionando y que se necesita un giro completo en la forma de combatir el crimen organizado.
Camargo sostuvo que enviar unidades sin misión definida no resuelve el problema. El martes se anunció que 900 unidades se enviarían a las calles de las zonas más calientes.
“Se acabaron los cuentos y las estadísticas, el pueblo quiere resultados”, expresó.
Como propuesta, planteó la creación de una fuerza especial unificada, integrada por distintos estamentos de seguridad, con un mando único y operaciones dirigidas específicamente contra las estructuras criminales.
“Hay que agrupar fuerzas especiales y atacar con inteligencia y fuerza real”, indicó.
“Aquí no es meter más policías por meter, es demostrar dominio y mandar señales claras”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de unificar fuerzas especiales y ejecutar ataques focalizados contra estructuras del crimen organizado.
El exmayor explicó que la situación actual es resultado de años de debilidad institucional. Recordó que en el pasado existía mayor control del Estado, apoyado en inteligencia y en la certeza de castigo, lo que limitaba el crecimiento de las pandillas. Sin embargo, indicó que ese modelo se perdió con el tiempo.
Advirtió que hoy las bandas tienen mayor capacidad de fuego, control territorial y presencia en comunidades.
Según dijo, esto ha generado un aumento sostenido de la violencia y ha puesto en evidencia la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades.
Respaldo total a la Policía
Camargo insistió en que uno de los principales problemas es la falta de respaldo legal y operativo a los agentes. Señaló que el temor a sanciones limita la acción policial frente a delincuentes armados.
“El policía tiene que sentir que el Estado lo respalda cuando use su arma en defensa propia”, sostuvo. En ese sentido, propuso una ley de protección al servicio policial que evite sanciones cuando actúen en cumplimiento de su deber.
También recordó que, tras 1989, la institución policial nació debilitada y que ese problema, según dijo, “nunca se ha superado”.
Control territorial y presencia del Estado
Camargo explicó que uno de los mayores errores ha sido permitir que las pandillas impongan sus reglas en comunidades. Recordó que, en el pasado, aunque existían grupos delictivos, no tenían el control territorial que hoy mantienen.
“Ahora ellos imponen condiciones en los barrios, eso antes no pasaba así”, señaló. Agregó que recuperar esos espacios requiere presencia firme del Estado.
“Si la calle está caliente, hay que responder con más fuerza”
El exmayor reiteró que la respuesta del Estado debe ser proporcional al nivel de violencia que enfrenta el país.
“Si la calle está caliente, la respuesta tiene que ser más fuerte, no hay otra alternativa”, dijo. Insistió en que el uso de la fuerza es necesario para retomar el control en zonas dominadas por delincuentes.
Aislamiento total en cárceles
Otro de los puntos clave fue el sistema penitenciario. Camargo aseguró que los líderes criminales continúan operando desde prisión y que eso debe frenarse de inmediato.
“El que esté preso tiene que estar aislado, sin comunicación, ese es el castigo”, afirmó. Consideró que medidas como el aislamiento son fundamentales para cortar la coordinación delictiva desde las cárceles.
El respeto no se negocia
Basado en su experiencia, incluso durante el tiempo que estuvo detenido, Camargo aseguró que los delincuentes respetan la autoridad cuando esta se ejerce con firmeza.
“El delincuente no respeta diálogo, respeta autoridad”, afirmó. Añadió que en el pasado existían reglas no escritas que limitaban la violencia, especialmente contra las fuerzas del orden.
Primero control, después programas sociales
Finalmente, sostuvo que cualquier intento de resocialización o intervención social debe venir después de recuperar el control del territorio.
“Primero tienes que pacificar y tener control total, después metes los programas”, explicó. A su juicio, sin dominio del Estado, ninguna estrategia social tendrá impacto real.
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