Redes sociales explotan contra ENSA por fallas eléctricas y falta de respuestas
Las recientes incidencias eléctricas reavivaron el malestar acumulado contra ENSA, mientras miles de consumidores denuncian deficiencias en el servicio y poca transparencia.
La crisis de ENSA ya no se mide únicamente por los apagones en Panamá. Ahora también impacta directamente su credibilidad y la percepción pública de miles de consumidores.
La empresa eléctrica quedó en el centro de una tormenta digital luego de intentar explicar las recientes fallas eléctricas en el sistema nacional con un discurso que gran parte de la ciudadanía rechazó de inmediato. Lejos de calmar los ánimos, el comunicado provocó una nueva ola de críticas, burlas y cuestionamientos en redes sociales, donde miles de usuarios pusieron en duda la versión oficial de la compañía.
El episodio volvió a poner sobre la mesa un malestar que lleva años acumulándose entre los consumidores panameños: la sensación de que existe una enorme distancia entre lo que ENSA Panamá comunica y lo que los ciudadanos viven diariamente con el servicio eléctrico.
Mientras la empresa insiste en atribuir los problemas a factores externos y técnicos, muchos usuarios continúan enfrentando tarifas eléctricas altas, trámites lentos y un servicio al cliente deficiente. La percepción dominante en la conversación pública fue contundente: cuando ocurre una incidencia, ENSA parece más enfocada en justificar lo sucedido que en asumir responsabilidades frente a los consumidores.
Las reacciones rápidamente se convirtieron en tendencia en redes sociales. Algunos comentarios sarcásticos aseguraban que la compañía “ya no distribuye electricidad, sino excusas premium”, mientras otros afirmaban que la empresa “tiene alergia a admitir errores”.
Sin embargo, el rechazo ciudadano no surgió únicamente por las incidencias recientes. Para muchos panameños, lo ocurrido fue el detonante de una frustración acumulada durante años: facturas eléctricas elevadas, reportes sin seguimiento, respuestas tardías y clientes que aseguran sentirse abandonados por el sistema.
En medio del descontento, una frase se repitió con fuerza en redes y conversaciones cotidianas: “la factura sí tiene luz”. La expresión resume el sentir de miles de ciudadanos que consideran que, aunque cambien las explicaciones, hay algo que nunca falla: el cobro del servicio.
Hoy, el desafío de ENSA parece ir mucho más allá de reparar daños en la red eléctrica. La empresa enfrenta un problema más complejo: recuperar la confianza de una ciudadanía cada vez más escéptica frente a la gestión del servicio eléctrico en Panamá.
