Calvario
Redacción
Llama la atención la ausencia de un pronunciamiento alto y vertical del organismo que se autoproclama como el gremio natural de los empleados públicos ante la derogatoria, por parte del actual gobierno, del decreto que garantizaba el pago de las prestaciones laborales al funcionario que fuera separado de su cargo.
Nos referimos a la Fenasep, cuya dirigencia casualmente horas antes de que la derogatoria del decreto redentor fuera publicada en la “Gaceta Oficial”, se reunió con el nuevo ministro de Trabajo firmante junto al mandatario Varela de la decapitación de la reglamentación para el pago de las prestaciones.
¿Qué temas fueron tratados en ese conciliábulo a puertas cerradas? ¿Por qué la organización no ha hecho un pronunciamiento o llamado a la acción ante una medida que perjudica a miles de funcionarios? Esas y otras preguntas gravitan en la mente de quienes sienten sobre su cuello la guillotina del despido.
La reglamentación incluía algo justo: carta de despido, pero por allí mismo el pago de prestaciones. De qué le sirve a un destituido que le cubran sus prestaciones un año después cuando los bancos, hipotecas y el hambre no dan tregua.
Ojo, señores de la Fenasep, el funcionariado no olvida que de su dirigencia salieron ministros y diputados, que no sabemos si transformaron la lucha gremial en escalera de movilidad social, con todos los privilegios y canonjías que ello representa.
Lo cierto es que el calvario del funcionario ha empezado, estarán esperando sus “cartitas” o “barcos”, como dicen en la jerga burocrática, rogando a Dios que no se les lleve en ese viaje al desempleo y la incertidumbre.