Cocina
Milcíades Ortiz
Otras veces me habían hecho el ofrecimiento, pero lo rechacé por pena. Esa mañana tenía pereza de ir a otro lugar. También me decidió la curiosidad de conocer cómo era ese sitio. A lo mejor las noticias de inspecciones de Salud en la capital a tales lugares influyeron. Con cuidado me senté en la esquina de una mesa llena de chécheres de cocina. Estaba en el centro de producción de comida sabrosa y barata de un restaurante de Volcán, Chiriquí. Soy “cliente frecuente” desde hace semanas. Por eso sabía que se llenaba de clientes a cada rato. Comencé a mirar por entre pailas, ollas y sartenes. Temía hallar la suciedad que vi en televisión de algunos restaurantes de la ciudad de Panamá.
No vi basura mal puesta, menos bichos ni falta de limpieza en los utensilios de cocina. El lugar era algo pequeño para la atención de decenas de clientes cada día. Como sociólogo me llamó la atención que eran mujeres las que manejaban el negocio. Pero esto no es raro allí. La mayoría de los variados centros que venden comida los manejan damas jóvenes. Esto es válido desde la humilde fonda hasta el restaurante “gourmet”. Mi mente se fue por el “túnel del tiempo” al año sesenta y uno del siglo pasado. Comenzaba mis estudios universitarios de Periodismo. De más de sesenta alumnos, solo había unas seis damas. Hace poco más de cincuenta años en Panamá no se consideraba que el Periodismo era una profesión adecuada para mujeres.
Realmente Panamá ha cambiado mucho en la participación femenina en la vida socioeconómica. Ahora las “mujeres hacen lo mismo” que los hombres… ¡y a veces mejor! Se nota en el periodismo, economía, empresas y hasta en la policía y deportes rudos como lucha y boxeo. Son los varones los que menos estudian en las universidades. Ya no asusta que la mujer gane más dinero y tenga mayores estudios que sus parejas. Tampoco que la tercera parte de los hogares estén a cargo de damas, porque es frecuente que el varón no se haga responsable de las obligaciones. Sin embargo, no todo es perfecto en los asuntos sociales. Persisten la violencia doméstica en la mayoría contra las mujeres, aunque ciertas de ellas se la hagan a los varones. De todas maneras nos hemos modernizado en lo que llaman “igualdad de género”; a pesar de que a varios no les guste…