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El 29 de marzo del 2015, fecha de nuestro aniversario de bodas, cuando cumplimos 52 años de casados, mi esposa Lola desde su lecho de enferma, me escribió estas bellas palabras, que fueron su despedida ya que falleció el 30 de abril de este mismo año, falleció por la deshumanización de la atención en la Caja de Seguro Social.
Gracias le doy a Dios,
Por haberme colocado en tu camino,
y hacerme tu esposa,
haberme permitido “dar a luz a Irán, Karim y Kira
nuestros queridos hijos productos del amor.
Gracias por haber vivido una experiencia matrimonial plena
que ha fortalecido nuestro amor y prepararme al llamado del Señor,
cuando él así lo decida.
Roberto ven conmigo a recordar…
¿Escuchas las dulces campanas?
¿Escuchas los dulces acordes de la marcha nupcial?
¿Oyes las voces plateadas
Y un murmullo de alas doradas
En cada rincón?
En el profundo silencio
Se oye amoroso un Sí…
Y como eco, repite gentil, otro Sí…
Desde entonces sellado
Quedó nuestro pacto,
Un pacto de amor.
Desde entonces yo soy tuya,
Y mío tan solo tu amor.