De piratas a corsarios
La evidente incapacidad de la empresa colombo-panameña Mi Bus ha permitido la aparición de un servicio informal de transporte público, denominado buses piratas. Todas las mañanas y
Carlos Christian Sánchez
La evidente incapacidad de la empresa colombo-panameña Mi Bus ha permitido la aparición de un servicio informal de transporte público, denominado buses piratas. Todas las mañanas y al caer la noche, cientos de estos vehículos —en su mayoría blancos— salen a las calles a trasladar miles de usuarios, que no tiene opciones ante la mala frecuencia de los autobuses en rutas troncales.
Los metrobuses son unidades hechas para trasladar pasajeros en pocos minutos, de pie y sentados, siempre y cuando las vías donde circulan estén fluidas. Pero el crecimiento de la ciudad de Panamá y alrededores los obligan a movilizarse en medio de tranques interminables. En contraste, los choferes de los busitos piratas se las ingenian para llevar a los ciudadanos por “shortcuts” o atajos fuera de las avenidas principales. Son rápidos y hasta solucionan. Lo malo es que cobran una tarifa irregular, de entre 50 centavos hasta 3 dólares.
Para el gobierno de turno, la crisis de los buses piratas les reventó en la cara, al percatarse de que los medios de comunicación presionaron a las autoridades del Tránsito por el accidente de uno de estos transportes en Loma Cová. Una señora de avanzada edad y una bebé de menos de un año perecieron en la colisión. Claro, también esto le aguó la fiesta al alcalde capitalino, cuyo desfile en Juan Díaz se vio opacado por el incidente.
La Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y el Ministerio de Gobierno han comenzado operativos, como es usual, tras esta tragedia. Se indica que efectúan un censo o registro de los buses piratas. Les colocan una calcomanía verde para saber cuáles prestan el servicio, pero sale una pregunta: ¿Esto acaso será el preludio a la legalización de estos vehículos para que más tarde les llamemos “buses corsarios”, o con permiso para circular?
En el esquema de la modernización y regulación del transporte capitalino, los buses piratas, o los que posteriormente denominaremos “corsarios”, pueden hacer un papel importante como unidades de rutas alimentadoras en barriadas y demás urbanizaciones, para trasladar los usuarios a las troncales y líneas del metro de Panamá. Esto claro, que sus operadores se comprometan primero a formar parte de un consorcio o prestataria y cumplan con las medidas de seguridad.
Mientras, el negocio sigue. Y si te fijas bien, en la vía Tocumen, un busito blanco circula con la cara de “David Jones”, el nefasto capitán del Holandés Errante de la saga “Piratas del Caribe”. El mensaje no puede ser más claro…
Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos…