El derecho a la salud
L a salud es un derecho y el Estado tiene la responsabilidad de ofrecer este servicio; ante esta premisa, observamos que es más frecuente
Yadira Roquebert
L a salud es un derecho y el Estado tiene la responsabilidad de ofrecer este servicio; ante esta premisa, observamos que es más frecuente ver pacientes que recurren a clínicas privadas en busca de una atención médica, haciendo más distante el eslogan que en otrora se fundamentaba en “Salud igual para todos”.
Este servicio se ha convertido en un negocio; es un privilegio para quienes cuentan con el poder adquisitivo para pagarlo; los que no, se tienen que conformar con los escasos minutos de atención que el médico le brinde en consulta; los medicamentos aceptados en el cuadro básico; y los equipos disponibles en el sector estatal.
Hace poco acompañé a mi padre a una cita médica, que determinaría si era factible una cirugía. Cuando le atendió el médico, le señaló que según los exámenes, no era posible operarlo; sin embargo, optó por recomendar un laboratorio que podría determinar con exactitud la posibilidad de una cirugía, pero solo lo hacen en un hospital privado, aclaró. En busca de ese último dictamen, aceptamos el procedimiento, el cual determinó que sí era factible la operación. Cuántos pacientes de mi Panamá, el país de las oportunidades, ven desmejorar su salud por falta del recurso económico para sufragar estos costos adicionales.
Mi amiga Xiomara estuvo con una dolencia que le exigía atenderse una vez por semana con un especialista, y cada consulta le costó 80 dólares; Y así hay muchos otros casos de pacientes que hacen grandes sacrificios para lograr una atención médica en clínicas privadas, donde los costos de consulta se han elevado, con precios casi inalcanzable, y no hay nadie que lo regule.
Todo individuo tiene derecho a la protección, restitución y rehabilitación de la salud, así como a la obligación de conservarla; pero surgen situaciones que con el diálogo se pueden resolver. Desde esta perspectiva, y considerando la realidad económica actual de cara a los incrementos en los principales rubros, considero oportuno la pronta revisión de los precios que registra el sector privado en materia de atención médica, la salud del paciente no puede estar supeditada a un negocio. Se requiere un compromiso de todos, dirigido a brindarles a los ciudadanos, de diferentes estratos económicos, el completo bienestar físico, mental y social, al que hace referencia nuestra Carta Magna.